¿Quién era Eduardo Diaz, asesinado al parecer por un policía de la seguridad de Ferro?

¿Quién era Eduardo Diaz, asesinado al parecer por un policía de la seguridad de Ferro?

23 de febrero del 2016

Su nombre ha figurado en estos días en los medios de comunicación por la relación de su asesinato con el exsenador Carlos Ferro, vinculado a conexiones homosexuales y a la escandalosa “comunidad del anillo” en la Policía Nacional.

Segundo Eduardo Diaz Pinzón habría sido asesinado por un policía de la seguridad de Ferro, en hechos por los cuales también se investiga al ex viceministro.

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Quienes lo conocieron dicen que era consagrado y eficiente. Y aunque se convirtió en un excelente lobbyista, también resaltan que en su trabajo siempre tenía como herramienta su condición de abogado.

Por eso recibió distinciones tempranas y la amistad del entonces presidente Virgilio Barco, del ex vicepresidente Humberto De la Calle, el expresidente César Gaviria, el hoy senador Horacio Serpa y la entonces gobernadora Leonor Serrano de Camargo, de quien fue secretario privado.

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Oriundo de Moniquirá, Boyacá (1956), conocida como la ciudad dulce de Colombia. Nunca se alejó de su pueblo. Se ufanaba de tener una casa muy hermosa donde se consagró como inigualable anfitrión. Cocinarle a sus amigos era un gozo.

Segundo Eduardo Diaz Pinzón era uno de los siete hijos de un respetado abogado boyacense. Moniquirá lo tenía como uno de sus más ilustres ciudadanos, por las gestiones que hacía ante el poder central en beneficio de su municipio.

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También fue profesor de la Universidad Javeriana en la facultad de derecho.

Amante del vallenato nunca se perdió el festival de Valledupar y agasajaba a sus amigos con parrandas en las que nunca bebía. Simulaba hacerlo pero se las ingeniaba para vaciar el licor en un pequeño recipiente, que escondía en un poncho. No hay muchas fotos suyas. Siempre las eludía.

Amaba tanto su pueblo que cada ocho días viajaba, sin importar la hora, a visitar a su madre. Cuando comenzaba el descenso a Moniquirá, en su carro retumbaba la canción del grupo Niche “Mi tierra natal”.

Cuando fue asesinado, sus padres ya habían muerto, pero no la abuela que padeció lo indecible, al punto de sufrir un derrame cerebral a los pocos días. Sus hermanos, cuatro mujeres y dos hombres, además de varios sobrinos, guardan el recuerdo de un hombre cordial, bromista, optimista, pero en los últimos meses más retraído, sin confiarle sentimientos a su familia.

Una de las obras a las que le puso mayor dedicación, en el gobierno de la señora Serrano de Camargo, fue la construcción de la morgue del hospital de Fusagasugá. Por esas paradojas fúnebres de la vida, allá fue a parar su cuerpo cuando las autoridades lo hallaron cerca de un riachuello en cercanías de Silvania.

La muerte violenta que las autoridades investigan sólo ahora, porque el expediente fue extraviado con mala intención desde la ocurrencia de los hechos en abril de 2009, tiene a un primer sospechoso a un policía –habría sido el autor material- y al ex viceministro Ferro Solanilla, su amigo, por encubrimiento.

Ferro siempre se mostró distante al dolor de la familia de su mecenas y, en cambio, pareció proteger al sindicado, según testimonios cercanos a la familia de Diaz Pinzón.

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