Podrá Colombia ser el país más educado de América Latina en el año 2025

16 de julio del 2014

“Hemos sido lentos en implementar reformas relacionadas con docentes, educación en la primera infancia, entre otras”.

Ponerse metas ambiciosas es loable y necesario para lograr cambios rápidos y sustanciales; sin embargo, de vez en cuando debemos acotarlas para no generar falsas expectativas. No me cabe la menor duda de que Colombia debe hacer cambios estructurales, serios y hasta impopulares para lograr mejorar de manera importante su sistema educativo y así, contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida de los colombianos, lograr mayores índices de desarrollo económico para el país y ofrecer oportunidades para todos. Sin embargo, y asumiendo que todas las reformas necesarias se llevan a cabo de manera eficiente y oportuna, no seremos el país más educado de América Latina en el año 2025.

¿Por qué? Retomando el debate generado desde finales del año pasado, donde de manera graneada se han publicado los resultados de las pruebas PISA, pruebas que presentaron una muestra de nuestros jóvenes de 15 años en el 2012, Colombia efectivamente ocupa los últimos puestos en comparación con los demás países que presentaron la prueba.

Esto se evidencia en las diferentes áreas del conocimiento, incluyendo la de educación financiera, cuyos resultados se hicieron públicos en la última semana. El resultado de esa última prueba, así como la de resolución de problemas que fue publicada hace unos meses (que repito hacen parte de la prueba general cuyos resultados recibimos a finales del año pasado), no son sorprendentes y lo que deben es invitarnos rápidamente a la acción. No es sorprendente porque es imposible que nuestros jóvenes, cuyos resultados en la prueba general arrojan que el 74% no alcanza el nivel mínimo en matemáticas y el 51% no lo alcanza en lectura, puedan mágicamente, por alguna habilidad genética que no conocemos, resolver problemas cotidianos y mucho menos financieros. Cuando digo que no alcanzan los niveles mínimos, tomo la definición que se le da a ese nivel en la prueba PISA: Mínimo adecuado para desempeñarse en la sociedad contemporánea.

Otro aspecto importante a considerar es que Colombia se viene presentando a las pruebas PISA desde 2006. Estas se realizan cada tres años, y el país ya se ha presentado en tres oportunidades, ocupando siempre los últimos puestos, y sólo “despertamos” (término utilizado por el Presidente Santos hace unos días), a raíz de los resultados de las últimas pruebas.

Sin embargo, entre 2006 y 2009, Colombia fue el país que más mejoró con respecto a sí mismo. No sucedió lo mismo entre 2009 y 2012, periodo en que nos estancamos un poco, pero para no ser tan fatalistas, analizando los resultados desde 2006, la tendencia de mejoramiento todavía continúa. Pero falta mucho y los resultados se pueden explicar por dos factores.

El primero se debe probablemente a que durante los últimos 15 años, particularmente aquellos comprendidos entre el 2002 y el 2010, el país hizo un esfuerzo importante en aumentar cobertura, para que todos los niños en edad escolar tuvieran la posibilidad de ir al colegio. Nada saca el país con mejorar los resultados de calidad, si la mayoría de los niños y jóvenes no pueden acceder al sistema educativo, eso solo provocaría un aumento en la desigualdad. Muchos de los niños que accedieron a estos cupos llevaban varios años desescolarizados o nunca habían pasado por una escuela, así que es normal que ese ajuste le pusiera una presión fuerte en términos de calidad al sistema. El otro factor, más importante que el anterior, es que efectivamente hemos sido lentos y poco efectivos en diseñar y, sobre todo, en implementar las reformas estructurales que requiere el sector para lograr un mejoramiento sustancial y rápido (en educación rápido equivale más o menos a una década), tales como las reformas relacionadas con los docentes, la educación en la primera infancia, la jornada única, entre otras.

Finalmente, vale la pena resaltar que otros países latinoamericanos vienen participando en las pruebas PISA ya hace varios años. Aunque existen otras pruebas para compararnos con nuestros vecinos, las PISA han sido las más constantes en los últimos años. Países como Chile, México, Uruguay, Brasil, Argentina y Perú, se han presentado como Colombia en las últimas tres oportunidades. Sólo estamos por encima de Argentina en algunas áreas y de Perú en todas, aunque este último es el que más rápido viene mejorando. Para ser el país más educado de América Latina en el 2025, como se plantea en la meta, la mayoría de estos países que vienen haciendo las cosas bien y desde hace ya varios años, algunos como Chile y Uruguay por lo menos 20, tendrían que dejar de hacerlas, pues la ventaja que nos llevan es significativa.

En conclusión, aunque empezáramos una reforma juiciosa, adecuada y atrevida desde ya, 11 años no son tiempo suficiente. Primero, porque los resultados de las pruebas mejoran pero se estancaron; segundo, porque los niños que estamos atendiendo siguen en un proceso de nivelación dentro del sistema escolar; tercero, porque las reformas que se han implementado han sido tímidas y, finalmente, porque los otros países de América Latina, que lo vienen haciendo bien, seguirán mejorando.

Lo importante no es simplemente ser el país más educado de la región, lo verdaderamente urgente es, que si en 10 años queremos tener un país competitivo, con oportunidades para todos y en donde todos los colombianos podamos ser felices, debemos darle prioridad al sector educativo e inmediatamente ponernos a trabajar e implementar las reformas que se requieren.

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