El 2013 de Petro

14 de enero del 2013

Muchos criticaron los días de descanso que el Alcalde Petro se tomó para finalizar el 2012. Y para recibir el nuevo año. Aunque no pudo evitar la tentación de acudir a su cuenta de Twiter. En varias ocasiones se pronunció a través del que califica su principal instrumento para “gobernar en tiempo real”. Era un […]

Muchos criticaron los días de descanso que el Alcalde Petro se tomó para finalizar el 2012. Y para recibir el nuevo año. Aunque no pudo evitar la tentación de acudir a su cuenta de Twiter. En varias ocasiones se pronunció a través del que califica su principal instrumento para “gobernar en tiempo real”.

Era un reposo que necesitaba. No tuvo un año fácil el gobernante capitalino. Aunque podría haber sido menos tumultuoso. Sus áulicos atribuyen las tempestades al contenido de su agenda gubernativa. “Este si es un  gobierno de izquierda” dicen, para justificar la pérdida de audiencia del gobierno en importantes sectores de la ciudad. O para ocultar el enorme déficit de gerencia pública de su gobierno. Y como no queriendo ver el descontento que ya se siente en la ciudadanía,  rematan con la sectaria sentencia de que toda crítica a Petro hace parte de un complot de mafias e intereses privados o corruptos.

Sus logros hay que reconocerlos. Sería una necedad ocultar los positivos resultados en materia de seguridad. La sola caída en la tasa de homicidios es histórica. Logro que debe compartir con el General Martínez, comandante de la Policía Metropolitana. Como sería injusto desconocer que la extensión del mínimo vital de agua al estrato dos constituye un avance en el reconocimiento de un derecho fundamental. O ignorar su preocupación por recuperar la salud pública y dar un tratamiento alternativo al consumo de drogas a través de los CAMAD. O sus banderas ambientales incorporadas en un Plan de Desarrollo que, aunque con modificaciones, fue aprobado mayoritariamente por el Concejo. Y no es que haya fallado en comunicar estos aciertos.  Es que el tamaño de sus equivocaciones y el camino que escogió para gobernar empequeñecen estas realizaciones.  Muchas veces queda la sensación de que a  Petro le fascina el vértigo, como lo reconocen personas de su círculo cercano. Que goza con la adrenalina y con su estilo pugnaz. Y que cultiva muy poco la virtud de escuchar.

Pero este nuevo año es decisivo. Tendrá menos argumentos para usar el retrovisor. Está obligado sin pretextos a ejecutar su Plan de Desarrollo y tiene asuntos que dependen de su capacidad para gobernar. Debe tener en cuenta que el 2014 y el 2015, por ser años electorales, traen restricciones en la ejecución de los presupuestos públicos. Las soluciones en movilidad e infraestructura urbana que requieren complejos procesos contractuales y estudios técnicos rigurosos deben adelantarse en este año. Apuestas y promesas tan importantes como la estrategia de atención a la niñez, la jornada única escolar, la implementación de la política de atención de víctimas y las metas en vivienda de interés prioritario, merecen, más que discursos políticos grandilocuentes, el despliegue de especiales destrezas administrativas. Y sin duda, está obligado a reorganizar adecuadamente el servicio de aseo.

Este inicio de año es un buen momento para los ajustes. Sería aconsejable que el Alcalde morigerara su estilo confrontacional. Que depurara su equipo de gobierno y que incorporara una buena dosis de capacidad gerencial para mostrar resultados concretos. Y que liderara un acuerdo de ciudad alrededor de las modificaciones al Plan de Ordenamiento Territorial. Con ello evita tormentas innecesarias y enfrenta las voces que piden revocarlo.

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