El abuso de la Navidad

El abuso de la Navidad

14 de noviembre del 2017

Soy de los que la Navidad no les produce alegría. 

Creo que está relacionado con el fin del año, período en el que confirmo que varios de los propósitos que me hice no se cumplieron. Tiene sin duda que ver con la feria del regalo. Nos sentimos obligados de comprar una gran cantidad de cosas para gente que no necesita nada pero creen tener derecho a recibir.

Como soy creyente me aburre la ficción religiosa de rezar, de forma mecánica, una novena para luego proseguir a los abusos de alcohol y comida. La Navidad se ha vuelto una fiesta comercial y la excusa para unas juergas que nada tienen que ver con el espíritu y el significado de la Natividad. Los más puntuales en las novenas son los que menos contenido religioso le dan a este período. Nueve parrandas seguidas son algo que no pueden perderse.

Pero lo que más me molesta es que a principios de noviembre estemos ya en el ambiente navideño. Las decoraciones cada vez aparecen más temprano y parece que ello trae consigo el horrible tráfico. La presión de las emisoras y los canales de televisión generan una ansiedad en las madres que empiezan a sentir la necesidad de ir haciendo las obligadas compras. Los gastos innecesarios también estresan a los padres que saben que, pasada la época navideña, vendrá el duro momento de enfrentar los saldos de las tarjetas de crédito. Todo este despropósito tiene que hacerse además por cuenta del Niño Dios, que jamás pensó que su nacimiento sería desvirtuado de esta forma materialista.

Esta fiesta no tiene sentido si no es para los niños. La alegría de los pequeños al abrir los regalos debería ser el único propósito de este momento. Debería ser una fiesta en la que les inculquemos la necesidad de compartir con todos los que no tienen los misma suerte y que nada tendrán. Para los que tenemos fe, la Navidad debería ser un momento de alegría y reflexión. La alegría de recordar el nacimiento de quien con su vida y mensaje debería guiar todos los días de nuestra vida. Reflexión sobre lo que podemos hacer para ser cada vez mejores personas.

Me cuesta encontrar ese espíritu en estas fechas. Me confirma que hemos distorsionado un momento especial que podría ser bonito, familiar, alegre y lleno generosidad con los pobres. 

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