El alcalde de Neiva dando tumbos

El alcalde de Neiva dando tumbos

21 de julio del 2016

La tía Elisa no deja de sorprenderme. Dice que como van las cosas el alcalde Rodrigo Lara podría renunciar “un día de estos”, porque suele hacer pataletas  –a punto de infarto- con el aluvión de infortunios que acumula en apenas seis meses.

Se duele ella que le pasen tantas cosas terribles a un buen hombre, de tan ilustres orígenes y bien intencionado, mientras al gobernador Carlos Julio González le va bien no haciendo nada y con un pasado familiar indecoroso.

-Y más banal: que los únicos actos de gobierno sean los vestidos finos de la primera dama, que luce con gracia. Hay que reconocerle –eso sí- que la señora es pantalonuda.

Como la tía tiende a extenderse, le pido concretar lo que pasa.

Entonces habla rápido y resumido:

-Le meten a la cárcel al Cangrejo ese, que todos señalaban por bribón, pero Lara defendía. También le bajaron al jefe de prensa, por enredos menos graves pero en todo caso enredos. El alcalde se hace el Troilo y mira pa’ otro lado.

-Mete las de caminar leyendo el discurso de Pedro Suárez, que le hicieron otros, le perdona la torpeza al periodista Germán Hernández y lo regresa a EPN con Cielo Ortíz para que la siga mal-asesorando.

Esa pobre es un desastre. La vi en la entrevista que le hicieron en Nación-TV y a partir de ahí estoy recogiendo agua, porque “de seguro” acabará con la empresa, aparte de que el reservorio de Cielo González fue un robo redondo. Entre las dos cielos nos están matando.

-Sobre el cuento de que el tal señor Ortegón es hijo o familiar del Ortegón esmeraldero y “algo” del narco Rodriguez Gacha, no me quedan dudas. Cuando el periodista le preguntó, dijo que andaba tan ocupaba que no leía nada, creyéndolo a uno caído del zarzo.

Y por la forma como habla, creo que de los tres mosqueteros no se ha leído uno.

-Viene a Neiva el vicepresidente y lo regaña (al alcalde). Casi le pega al chiquitín que tiene como secretario de gobierno, y a Lara le faltó arrodillarse y pedirle perdón. Lo que me enfurece –prosigue la tía- es que se queda en la mitad, como lelo, medio jacho, porque ni se le pone bravo al Vice ni bota al funcionario, que me recuerda con sus mini-ladridos a “muñeco”, mi perrito pequinés.

Piensa la tía –yo me limito a escucharla- que si el alcalde Lara no corrige el camino será peor que, Cielo González y Pedro Suárez, juntos. Mientras Cielo Ortíz seguirá explicando lo que ella misma no entiende, hasta que nos quedemos sin agua.

@Artunduaga_

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