El cerebro y la marihuana

31 de marzo del 2015

¿Por qué algunos prueban la marihuana o cocaína y pueden no caer en dependencia?

Mantengo especial predilección por el conocimiento  y  el estudio del cerebro humano desde hace muchos años y quizás esta sensación ayudó a definirme por estudiar Medicina en la Universidad Nacional de Colombia. Recuerdo, que en el  año de 1960 mi viejo y querido compañero de bachillerato, Carlos Carrascal Claro, ya fallecido, me prestó un libro que recién había  salido al mercado y que me sedujo desde que lo tuve en mis manos. Se titulaba “Viaje en torno de mi cráneo” del escritor húngaro Frigys Karinthy y  que había  sido escrito a comienzos del siglo XX.  Karinthy narra los días que transcurren desde la aparición de los primeros síntomas de un tumor cerebral que padeció hasta que es operado y dado de alta.

Recuerdo, entre gallos y medianoche, que el tumor empieza a desordenar el mundo en el que vive con alucinaciones, mareos, ruidos de locomotoras dentro de su cerebro y todo esto termina en el quirófano de un importante hospital de la ciudad de Oslo, donde fue intervenido por un selecto grupo de neurocirujanos, en forma magistral.

Este libro y a esa edad de 15 años desató en mi muchas reflexiones que me han acompañado toda la vida y que aún no he podido resolver. Por ejemplo: ¿Qué es el pensamiento? ¿Cómo nace el pensamiento? Sabemos que es un proceso físico-químico donde diferentes cargas de electrolitos entran en juego a nivel neuronal y de las sinapsis entre ellas. Pero todavía hay grandes espacios oscuros que solo la investigación científica ayudara a ir clarificando. Se dice que la investigación científica se gastó el siglo XX para descubrir el código genético y se gastará el siglo XXI para debelar la génesis del pensamiento.

Pero el tema específico que quiero  tratar ahora tiene que  ver directamente con las investigaciones que adelanta actualmente la mexicana Nora Volkow, biznieta del tercer dirigente de la famosa Revolución Rusa o Bolchevique, León Trotski, quien fue asesinado en México en un complot ordenado desde Moscú. Esta mexicana es en la actualidad una autoridad mundial en adicciones y fue entrevistada para el periódico El Mercurio de Chile, por la periodista María Cristina Hurtado mientras participaba en el quinto Seminario Internacional sobre “Los Efectos de la Marihuana”, convocado por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Diversos y complejos estudios descubrieron la dopamina, hormona y potente neurotransmisor que cumple funciones muy específicas en el sistema nervioso central que juega un rol importante en el proceso de las adicciones. Si aspirar cocaína o fumar marihuana por primera vez se siente como un estímulo placentero, el cerebro libera dopamina desde el hipotálamo y activa los centros del placer. Si mañana nos repiten el estímulo, solo con mirar la cocaína o marihuana sentimos el impulso y la liberación de la dopamina.

En  esta forma el cerebro, dice la doctora Volkow, crea automáticamente una memoria de liberación de dopamina ante un estímulo placentero. Y con solo volver a sentirlo o presentirlo (mirarlo, por ejemplo), bien sea alcohol, comida, sexo, cigarrillo, heroína o marihuana, queremos probarlo de nuevo. Se trata de una química no solo del  placer, sino también de la motivación humana. Por este camino la evolución insertó en el cerebro, desde millones de años atrás, estos mecanismos de placer que permitió asegurar la supervivencia de la especie.

Pero la aparición de los psicoactivos o drogas consumidas por humanos hackearon y formatearon el cerebro, creando la adicción, al estimular el ciclo de producción de dopamina y generación de placer. Ahora la pregunta es ¿por qué algunos prueban la marihuana o cocaína y pueden no caer en dependencia, mientras otros se convierten en adictos? La respuesta se vino a encontrar en la tecnología de punta de rayos X  llamada Imaginología que permite estudiar el cerebro en personas vivas.

Por sus investigaciones sabemos que los adictos a la marihuana, cocaína, heroína y además,  a las drogas legales como el alcohol y el cigarrillo, no lo son por la voluntad del adicto, sino porque su cerebro presenta anormalidades que generan disfunciones varias que les impiden vencer su adicción. Por esta razón hay que considerarlos como enfermos,  verlos como víctimas de su disfunción y no como viciosos, dado que la doctora Volkow y su equipo de investigadores demostraron que la corteza frontal del cerebro de los adictos a drogas psicoactivas está dañada en distintos grados,  demostrando con  centenares de scanner la importancia de las lesiones de la corteza frontal en la génesis de las adicciones humanas,  lo que no se  habían descubierto antes.

Desde la perspectiva que instauran estas investigaciones, al entender la configuración del cerebro y sus fragilidades podremos comprender mejor su relación con las  sustancias psicoactivas, de este modo, el adicto no es un vicioso sino un enfermo quien necesita ayuda desde las instancias de la salud, porque lo que está padeciendo es una enfermedad del  cerebro que requiere cuidadoso estudio y ajustados tratamientos médicos. Todo lo anterior nos lleva a pensar que el problema de las adicciones no se maneja con políticas policivas y represivas,  es fundamentalmente una problemática de salud pública y de educación y en estas esferas debe resolverse.

Es interesante la  respuesta de la doctora Volkow   a la pregunta sobre la legalización de la marihuana en países de América Latina, como Uruguay,  ante la cual ella responde: “Si me baso en datos de morbilidad y mortalidad, el mayor efecto en el mundo es el de las  drogas legales. En EE.UU  440.000 personas mueren anualmente por cigarrillo y otras 100.000 por alcohol. Todas las drogas (ilegales) juntas matan a 40.000 al año. Si me pregunta si los países pueden solventar una tercera droga legal, creo que no”.  Que interesante recomendación ahora que está abierto el debate, pues nos lleva a pensar que el problema no es si se legaliza o no la marihuana, sino cómo se debe tratar  al enfermo adicto.

Ex. Embajador de Colombia en Europa.

Marzo 24 de 2015

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