El concejal Camacho: de casado a “cazado”

28 de mayo del 2013

Hace trece años el concejal Andrés Camacho Casado viene saqueando a Bogotá. Columna de Édgar Artunduaga.

Hace trece años el concejal Andrés Camacho Casado viene saqueando a Bogotá. Lo escribí hace cinco años y lo publiqué profusamente. Se lo hice saber a la Contraloría, la Personería y todas las “ías” posibles.

Nada lo detuvo, como suele suceder en la política colombiana. Camacho se volvió uribista y después santista, muy apreciado en el alto gobierno por los votos que aportó en las últimas campañas.

Y seguía robando.

Como periodista (egresado de Los Libertadores) no llegó muy lejos. Sólo logró alquilar un espacio en la emisora de William Vinasco. Pero como alcalde de Kennedy (nombrado en el año 2000, cuando tenía 25 años de edad) aprendió a hacer mucho dinero, atracando el erario.

Se convirtió en “asesor” y después se inventó varias organizaciones “sin ánimo de lucro”. Encontró el dinero necesario para aspirar a la Cámara de Representantes (fue derrotado) y empató con su campaña al Concejo, que ganó “tras una jugosa inversión”.

Entre campaña y campaña ha recorrido el mundo y se precia de haber conocido más de 20 países.

Cuando dije lo que dije de Camacho Casado, puse al tanto a las autoridades sobre su desbordado enriquecimiento.

Si alguna entidad de control quiere investigar en su vida pública (declaré) pueden comenzar por su año en la Alcaldía de Kennedy, y sobre las siguientes empresas: Corporación para el Desarrollo Ciudadano (Cordeci), Fundación Unuma, Corporación Alianza y Desarrollo (Coalde) y la Corporación para el progreso del Estado (Concreo).

Las cuatro operaban en ese entonces (2008) bajo el nombre de Grupo Corporativo (que no existía en la Cámara de Comercio) con sede en el barrio Polo Club. Las líneas telefónicas eran las mismas.

Camacho es dicharachero, soltero (con una hija) orgulloso de su vertiginoso ascenso político, con refinado gusto de decorador (su oficina es la más bonita y engallada del Concejo) y ambicioso sin reservas: quería ser Alcalde de Bogotá.

Esta semana será “cazado” por delitos cometidos contra la administración, en desarrollo del llamado “carrusel de la contratación”.

Camacho “se formó” en política al lado de Francisco Canosa, Representante y luego Senador, aunque no logró posesionarse. Se hizo famoso por haber dicho que la Cámara en manos de Emilio Martínez era una “maricocracia”. Se cayó porque le comprobaron haber votado normas que le favorecían directamente.

De ese grupo hacía parte también Jairo Calderón, destronado de su curul de concejal porque aparecía como aportante económico a la campaña de Canosa, sin que fuese legal hacerlo.

Ronaldo Andrés Camacho (como se llama) era el “naranjero” del equipo y se convirtió en el sucesor de todos los caídos. Se acercó a Juan Manuel Santos, cabeza del partido de La U, y se hizo miembro de mejor familia. Al igual que otros bandidos, se convirtió en personaje del partido de gobierno.

Esta semana comenzará a dormir en la cárcel La Picota (en el pabellón del carrusel), si no se presentan un milagro, una movida rara, o una imprevista jugada legal.

Este “Ronaldo” de la corrupción bogotana tiene más de una década en el ejercicio activo y dinámico de su “oficio”.

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