El costo de la destrucción de las libertades

6 de enero del 2016

La pasión por la libertad hay que alimentarla en todos

En Chile el medio digital independiente, El Libero, ha suscitado gran controversia luego de la publicación de la entrevista al autor del libro La tiranía de la igualdad, el joven escritor Axel Kaiser. Sus contradictores lo han llegado a postular como “el pelotudo del año” de un 2016 que apenas comienza y en el que puede pasar cualquier cosa en el frágil e incierto destino de nuestra América.

Así como llueven las críticas también hay quienes lo defienden y se sienten identificados con las reflexiones de este joven ilustrado que se atreve a hacer públicas sus conclusiones, considerando que pueden llegar a ser un aporte en la construcción de un mundo mejor.

En un momento histórico en el que nuestros países -sin saber bien por qué ni causada por quien- se han visto en una grave encrucijada: la de seguir un camino alineados al Foro de Sao Paulo o tomar otros distintos a los del populismo o del sálvese quien pueda del capitalismo a la criolla. Que busque opciones en sendas marcadas por el bien supremo de la libertad.

¿Qué es lo que dijo Kaiser para alborotar a sus contradictores? Para comenzar, nada más y nada menos, que “el proyecto de izquierda destruye nuestras libertades y arruina nuestro progreso”. Pero ahí no se queda la cosa y continua: “No puedo explicar por qué siento esta pasión por la libertad. Es algo que surge del espíritu, está ahí. Podría ser porque en mi familia siempre hubo preocupación por los temas públicos, pero tengo hermanos que no están en la misma. Es algo que es un misterio”.

Pasión por la libertad, ahí está la raíz profunda de las convicciones de quienes han emprendido la lucha contra la trampa de la igualdad por encima de todo. No es sino leer El homo sovieticus de Svetlana Alexiévich para comprender el costo que significa para el ser humano perder esa pasión debido a su afán por subsistir de las migajas del Estado. Un costo demasiado alto que condena a los pueblos a caer en manos de tiranías.

Y es que la pasión por la libertad hay que alimentarla en todos pero especialmente en los niños y los jóvenes. Cuando le preguntan a Kaiser si esa pasión la tenía desde chico, responde: “Siempre me atreví a servirme de mi propio juicio, ideas y conciencia, aun cuando todo el mundo me dijera algo en contra. Por ejemplo desde desafiar la autoridad de los profesores cuestionando lo que me enseñaban, hasta de  adolescente no aceptar que los amigos me presionaran para que tomara alcohol. Tenía la presión de amigos diciendo que tomara y veía como todos iban cediendo. Mi capacidad de decir no era lo que definía mi identidad.

Pero no es su pasión por la libertad lo que causa más resquemor entre sus detractores, la cosa se pone pesada cuando afirma: “El principio que anima a todo el proyecto de la izquierda siempre ha sido la igualdad. En nombre de la igualdad se han cometido los peores crímenes y atrocidades, se han arruinado las vidas de millones de personas. La igualdad es una idea atractiva, magnética, poderosa pero que no resiste un análisis de fondo”.

Y más piquiña suscita el que diga que la izquierda “apela a ciertos instintos humanos, que son destructivos, porque busca que nadie sobresalga ni se destaque sobre otros”. Ni qué decir cuando aclara que “ese instinto tiene relación directa con la envidia que, cuando se instala en las políticas públicas, arruina los países”.

En la entrevista cuenta el escritor como en sus libros y columnas advertía sobre el peligro de los discursos populistas sin que le creyeran… pero insistía “porque cuando las ideas avanzan y ganan fuerza se convierten en sentido común y ya es demasiado tarde”.

Considera que los acontecimientos le han venido dando la razón: “El camino igualitarista es un camino estatista y ése es el de la ineficiencia, corrupción, despilfarro, la destrucción de las libertades y eso no permite que las personas y los países salgan adelante”.

En un momento oportuno para los chilenos pero también para los venezolanos, ecuatorianos, argentinos, bolivianos pero muy particularmente para nosotros los colombianos, se publica esta entrevista que recomiendo ampliamente. Tengamos muy presente que aún no es demasiado tarde y no permitamos que las ideas que sustentan la falsa paz de Santos se impongan, como si surgieran del sentido común, y sean las que dominen nuestro destino.

Por: Carlos Salas Silva.

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