¿El fin del mundo?

19 de mayo del 2015

El 2015, ha sido un año impresionante en cuanto a tragedias naturales en todo el mundo. La nuestra, y más reciente; la de Salgar en Antioquia, nos evoca a aquella terrible calamidad de Armero que en el país acabó con la vida de cientos de personas y que nos dejó el imborrable recuerdo a todos […]

El 2015, ha sido un año impresionante en cuanto a tragedias naturales en todo el mundo.

La nuestra, y más reciente; la de Salgar en Antioquia, nos evoca a aquella terrible calamidad de Armero que en el país acabó con la vida de cientos de personas y que nos dejó el imborrable recuerdo a todos los colombianos de la cara de Omayra casi sumergida en el lodo, implorándole a Dios por su vida y deseando que las cosas pudieran terminar bien.

En abril, uno de los vecinos sufrió un desastre similar. En el norte de Chile, la naturaleza rugió y  arrasó con varias regiones a través de deslizamientos de lodo que al juntarse con ríos desbocados, destruyeron casas en diferentes pueblos de esa parte del país.

El Gobierno de Bachelet, acusado además por esos días de corrupto, tuvo que desplegar un operativo inmenso en contra de las diferentes gripes que empezaban a reproducirse como consecuencia de las condiciones de higiene que habían dejado el barro. Unos meses después, el Calbuco explotó sin piedad, y llevó el infierno al cielo rojo que se coloreaba con un tono cada vez más intenso. De nuevo, cientos de personas tuvieron que ser evacuadas, y a Chile no le quedó más que  enfrentarse al poder estruendoso de la pachamama.

Luego, Nepal sufriría el brusco movimiento de la tierra con un terremoto de  7,8 grados de magnitud en la escala de Richter con un saldo de muertes absurdo en todo sentido. El primero con múltiples réplicas ocurriría en abril, al mismo tiempo que en Chile corría el lodo de la desgracia. Y en mayo, hace unos días vendría otro esta vez de 7,3 grados. El monte Everest, repartió avalanchas a diestra y siniestra y también ahí murieron algunos escaladores, que acampaban en la montaña blanca.

Por otro lado, aquí habíamos sentido ya sobre marzo un sismo que sin víctimas mortales, aceleró el corazón de más de uno. Y de nuevo hace una semana en Boyacá, la tierra se reacomodaba como queriéndose levantar, para rebelarse.

En la política, todo ha sido desastroso. El Estado Islámico no deja de decapitar y quemar personas y para colmo graba videos sin asco de estos hechos que los medios difunden como si fueran dulces de caramelo. En Francia, miembros de este mismo grupo asesinaron a 12 periodistas del semanario Charlie Hebdo, y en Kenya a 150 estudiantes, una cifra mucho peor, pero en el continente más pobre del mundo, les cercenaron  sus sueños como consecuencia de creer en la cristiandad, también presuntamente por extremistas de esta organización bélico religiosoa.

No hace falta hablar del suceso de Germanwings, para que nos hagamos la pregunta de qué es lo que está ocurriendo en el planeta. La naturaleza parece haberse cansado de tanta injusticia, y explotación, y los humanos tan preocupados por nosotros mismos, por nuestros dilemas, por nuestra vanidad, nuestras guerras, y el dinero que no puede faltar, no queremos despertar, y en medio del sueño profundo, no dejamos de matarnos unos a otros. Ojalá no se haga demasiado tarde. El apocalipsis, puede estar por comenzar.

@Santiagoangel66

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