¿El fin del Régimen de Maduro?

1 de febrero del 2019

Opinión de Roger Carrillo

¿El fin del Régimen de Maduro?

La crisis política en Venezuela se agudizó el pasado 10 de enero, cuando Maduro inició un segundo mandato que la oposición y gran parte de la comunidad internacional no reconocen porque consideran que es fruto de un proceso electoral fraudulento. La Asamblea Nacional aprobó cinco días después una resolución en la que define a Maduro como un “usurpador” del cargo y se arroga el Poder Ejecutivo, designando expresamente a Guaidó como nuevo presidente de Venezuela.

Este proceso ha avanzado fuertemente a través de las movilizaciones multitudinarias de la oposición y la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino, sin el respaldo de los militares en cabeza del Ministro de Defensa General Vladimir Padrino, pero con un amplio reconocimiento internacional encabezado por Estados Unidos, algunos países europeos y 11 de los países pertenecientes al grupo de Lima.

Es por los motivos expuestos, que el escenario en Venezuela se complica aún más y crecen los peligros de una confrontación armada interna, con la posibilidad de una intervención de potencias extranjeras que podrían traducirse en un escenario de guerra con consecuencias funestas para la región y especialmente para Colombia, por lo que los sucesos de los últimos días repercutirán directamente en los intereses de nuestra nación y por ello son tan importantes las decisiones que adopte el gobierno nacional frente a los mismos.

En este sentido, con el régimen de Maduro arrinconado internamente y con una fuerte presión internacional, es momento ahora para la diplomacia inteligente, pragmática y sin sesgos, la búsqueda de consensos y una política exterior que garantice que la salida del régimen, signifique una oportunidad para la estabilización política y económica de la región y de las fronteras y no una amenaza de nuevas inestabilidades que afecten la seguridad de la región. Sin duda un gran desafío para Colombia, que amerita la convocatoria urgente de los organismos expertos en estos temas, para adoptar una política de estado que todos los nacionales acompañemos.

El contexto internacional es consciente, que solo a través de una transición democrática, pacífica y negociada se podrá comenzar la reconstrucción de un país devastado, es importante mantener una presión diplomática a Maduro, con el fin de generar un cambio de mentalidad en los diferentes estamentos del poder de Venezuela, el judicial, el ejecutivo y el sector defensa, quienes aún se encuentran cooptados por el chavismo, y son la base del poder que aún ostenta el régimen venezolano.

En este estadio, es donde Colombia debe jugar un papel fundamental para evitar una confrontación interna que desencadene inclusive en una guerra civil, de la cual nosotros seríamos las primeras y directas víctimas por nuestros más de 2.400 kilómetros de fronteras, en donde aún es fuerte la presencia de grupos armados irregulares como el Eln y algunas disidencias de las Farc, dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas, con la complicidad del denominado cartel de los soles en Venezuela.

Los ultimo sucesos relacionados con el tema han sido muy importantes para el futuro del recambio necesario; el gobierno colombiano hizo bien al desconocer la legitimidad del régimen de Maduro y de la Asamblea Nacional Constituyente y de otra parte reconocer a Guaidó como Presidente interino, con el fin de garantizar la transición democrática convocando unas nuevas elecciones trasparentes con la veeduría internacional necesaria.

Aunque debemos ser precisos y reconocer esta decisión como un punto de partida para encontrar una salida definitiva a esta crisis. La comunidad internacional ha sido enfática en requerir al gobierno de Maduro; unas elecciones prontas, transparentes, legítimas y justas para garantizar la gobernabilidad del territorio venezolano. En este aspecto, lo más conveniente sería la mediación de los diferentes actores intergubernamentales, para llegar a unos acuerdos incluso con Maduro que garanticen la transición a un próximo debate electoral.

Estos aspectos importantes, conllevaron a que los países que han reconocido la Presidencia interina de Guaidó, en concordancia reconozcan los embajadores nombrados por el que se consideraría un gobierno de transición, con miras a unas nuevas elecciones. De esta manera se garantiza que las relaciones diplomáticas y comerciales solo se restablecerían con la salida de Maduro, dificultando así los ingresos de divisas necesarias para mejorar la maltrecha economía venezolana.

Las multitudinarias marchas y concentraciones, en las principales vías de las ciudades venezolanas y la presión internacional, deben llevar a los seguidores del régimen chavista a entender que su gobierno es inviable y que llegó el momento de la sensatez y la cordura, para evitar al sufrido pueblo venezolano, seguir en el éxodo masivo en que se encuentra por el continente americano, y en el peor de los casos un baño de sangre innecesario, que terminaría por manchar a todos los países hermanos de la región.

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