El internet atropella a los gringos

6 de diciembre del 2010

Absolutamente increíble que en el país en donde se inventó el Internet, en donde se supone se entiende mejor la globalización, su gobierno resulte atropellado por estas dos realidades. Si algo le ha quedado claro al mundo, y de pasada a Estados Unidos, es que la gran diferencia entre este proceso de globalización y los otros que han ocurrido en la historia de la humanidad, está precisamente en las comunicaciones. El Internet le cambió la vida a la gente, y hoy cualquier hecho que sucede en algún sitio del Planeta se conoce en segundos, hasta en las zonas más apartadas, siempre y cuando se tenga lo que ya es parte de la vida diaria, un móvil, un computador, una televisión o por lo menos una radio. Las noticias se han vuelto agobiadoras e imparables. Todo ha cambiado y la exposición a lo público es total, tanto a nivel individual como colectivo.

Lo interesante es que no obstante haber cambiado de sitio el motor del desarrollo y hoy son los BRIC, Brasil Rusia y sobretodo India y China, los que lideran el crecimiento y la demanda mundial, Estados Unidos sigue siendo, especialmente en las relaciones internacionales, un centro fundamental. Difícil encontrar una persona distinta a Hillary Clinton, Secretaria de Estado del gobierno estadounidense, que se atraviese más veces el mundo en un mes, de polo a polo, tratando de manejar un tema tan complejo como la diplomacia. Pero resulta que nunca pensaron, probablemente ni ellos ni nadie, que la tradicional forma de manejar este delicado campo iba a cambiar con esta globalización cuyo elemento fundamental y novedoso es el Internet. Siguieron en las mismas, hablando públicamente de lo políticamente correcto, sonrisas, palabras, amables y una gran hipocresía, y dejando para lo supuestamente privado, la verdad: lo mal que le caen ciertos dignatarios a su gobierno, los peligros que se visualizan desde el Pentágono, las debilidades humanas de amores y odios.

Se olvidaron que ya los mensajes no se mandan por códigos como se usó en Colombia hasta finales de la década de los ochenta, cuando los embajadores tenían una maquinitas incomprensibles donde se enviaban informes cifrados. De alguna manera era como hablar en chino en Colombia o viceversa. Imposible de interpretar. Pero ahora todo es vía Internet y creyeron, no solo los norteamericanos sino todo el mundo, que era solo la economía la que era otra en esta fase de la globalización. Pues no. Lo que el “cable-gate’ ha demostrado es que la diplomacia también hay que repensarla como casi todo ahora en este mundo intercomunicado. Secretos no hay, señores diplomáticos. Ya esto había pasado en la vida privada. ¿Cuántos matrimonios, cuántas relaciones de pareja no se han terminado por unos inoportunos e-mails que mostraban las escaramuzas amorosas de unos y otros? Pues bien, esto les pasó a los gringos con menos consecuencias de las que se pensaron y de las que con cara de circunstancia expresó la señora Clinton. La razón, muy fácil: se lo dijo algún mandatario como respuesta a la Secretaria de Estado “ustedes no se imaginan lo que hemos dicho nosotros”. Lo que queda claro es que el Internet, que es una maravilla para la mayoría de nosotros, puso a temblar al Gobierno Americano y se convirtió en una amenaza de todos nuestros secretos.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO