El jaguar de Ituango otro damnificado

22 de mayo del 2018

Opinón de Daissy Cañon.

El jaguar de Ituango otro damnificado

Como si no fuera suficiente lo que está pasando en la zona del Bajo Cauca por cuenta de Hidroituango y que está dejando un crecido número de desplazados de sus hogares por el riesgo de que una inundación de proporciones inimaginables, ya se sabe que hay otra víctima para la que no hay albergue que lo proteja, se trata del jaguar que habita en la región de Ituango y sobre el que ya existe evidencia gráfica que gracias a cámaras trampa de Corantioquia ha permitido que apreciemos al felino, que está en peligro de extinción, atemorizado y saliendo de su hábitat natural. EPM ha dado explicaciones técnicas de todo tipo, pero sobre este animal no ha dicho nada.

Cuando se tornan evidentes los errores que se comenten en la construcción de obras de infraestructura como hidroeléctricas, puentes, carreteras entre otras, los responsables por lo general los justifican como accidentes inesperados producto de acciones de la naturaleza imposibles de predecir, fallas geológicas, errores humanos no intencionales y muchas excusas más que para quienes terminan siendo los damnificados resultan vanas porque con ellas no recuperarán su propiedades, sus bienes o la vida de quienes la pierden como consecuencia del derrumbe de estructuras que supuestamente les garantizaban su seguridad.

Hidroituango es un ejemplo más de como cuando se hacen oídos sordos a las advertencias de quienes conocen la región donde han vivido toda la vida, al igual que sus antepasados y prevén riesgos de construir una obra que afectará el uso del suelo, el ecosistema y la vida de miles de familias, sucede lo que se había advertido y peor aún se vaticine que en caso de no controlarse la situación habrá una tragedia más grave que la de Armero. EPM asegura que la situación está siendo controlada y que en pocos días la presa habrá alcanzado la altura que se requiere para que las aguas del río Cauca bajen por el vertedero y no provoquen inundaciones descontroladas. Explicaciones técnicas que de nada les sirven a los pobladores de la región que viven momentos de incertidumbre y angustia ante la posibilidad de perderlo todo.

La tragedia que viven los habitantes de los doce municipios de Antioquia afectados por la construcción de la hidroeléctrica no comenzó el 28 de abril de este año cuando se taponó el túnel de esta mega obra -la más grande construida hasta el momento en el país- que debía permitir la salida del agua del río Cauca antes de que se terminara de construir la presa, sino mucho tiempo atrás cuando muchos líderes sociales se opusieron a la construcción de Hidroeléctrica. La inundación de 3.800 hectáreas sepultará para siempre la posibilidad de que las muertes forzadas de 2.500 personas, producto del conflicto en la zona, no queden en la impunidad.

Este gigantesco proyecto generará 2400 megavatios y venderá entre cuatro y siete billones de pesos de energía, de los cuales seis por ciento de esas ventas serán para los municipios que están en su zona de influencia, sin embargo para los habitantes de los municipios que corren el riesgo de ser borrados del mapa si el río Cauca no logra ser controlado, consideran que se han antepuesto los intereses de la obra por encima de los de los seres humanos que reclaman no solo por el daño que se le ha hecho a sus propiedades, sino también al ecosistema, a la vida y al respeto del derecho que tienen las familias de los desaparecidos, porque el agua borraría para siempre también el rastro de las fosas comunes en las que estarían enterrados sus cuerpos.

Esta obra recuerda tragedias en otras construcciones como la del Guavio, en la que además de que el gerente de la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá, Fabio Puyo, quien adjudicó el contrato fue acusado de enriquecimiento ilícito, delito por el que nunca pagó cárcel en Colombia, además varios trabajadores fueron sepultados por un alud de tierra cuando salían de su jornada. Quejas, reclamos, sensación de despojo son el común denominador de estas obras. Pero Hidroituango tiene muchos huecos oscuros, no solo el que no se sepa exactamente qué fue lo pasó y se pueda “determinar si el diseño del túnel correspondía a la estructura geofísica, geológica e hidrológica de la zona donde se iba a construir y si estaba diseñado con todos los refuerzos para tener la resistencia absoluta a los caudales que le iban a embocar”, como dijo el ingeniero Javier Ramírez Ossa, experto en planeación y construcción de túneles. ¿Será que algún día sabremos la verdad de las causas de lo que pasó y que tiene en riesgo a miles de familias?

La violencia que ha vivido esta región no ha parado, líderes ambientales y sociales que se oponían a la construcción del proyecto fueron asesinados a comienzo de mayo. En la primera semana del mes fue abaleado en el sector de El Pescado en Puerto Valvidia, mientras ejercía su labor de barequeo, minería manual, Hugo Albeiro George Pérez, de la Asociación de Víctimas y Afectados por Megaproyectos, y quien estaba acompañado por su sobrino Domar Egidio Zapata George, quien también falleció. Una semana después Luis Alberto Torres de la Asociación de Pequeños Mineros y Pesqueros de Puerto Valdivia, también fue asesinado, las dos organizaciones forman parte del Movimiento Ríos Vivos de Antioquia.

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