El melancólico ocaso de un símbolo radial

El melancólico ocaso de un símbolo radial

22 de Agosto del 2016

Deben estar revolviéndose en sus tumbas ante los escombros de la octogenaria Radio Manizales tres personajes que contribuyeron a hacerla grande en la industria hertziana.

Hablamos de su fundador y pionero por excelencia, don Alberto Hoyos Arango; el periodista y publicista don Arturo Arango Uribe, creador del mítico noticiero “Crónica” (el primero en su género, en el país) y de Propaganda “Sancho”, y el legendario narrador deportivo don Carlos Arturo Rueda Calderón, quien inició su rutilante carrera en los 630 kilociclos del dial caldense, al cambiar los guantes de boxeo por el micrófono que lo haría gran líder entre la multitudinaria audiencia.

De esta institución radiofónica –que irrumpió en el cuadrante manizaleño el 29 de septiembre de 1931, o sea que en mes y medio cumplirá 85 años– ya no queda absolutamente nada, sólo memorias, nostalgias y pesares. Entre las ruinas de esta asombrosa decadencia  se ven las consecuencias del abandono, la desidia, la incuria, la insensibilidad, la avaricia y la tacañería. Estas erráticas  políticas las marcó siempre desde Cali y Miami el presidente y fundador de Todelar, don Bernardo Tobón de la Roche, de quien decíamos sus subalternos que fue tímido para el gasto, hasta el día de su muerte, ocurrida en Cali el 15 de agosto de 2011. Sus herederos del segundo matrimonio (Carlos Arturo, Olga Lucía y  Clara Tobón Caín) siguieron sus enseñanzas y empezó la debacle. Bernardo Tobón Júnior (el mayorazgo del primer enlace de su padre) batalla en los estrados judiciales para que se revoquen las decisiones testamentarias de su difunto taita. El hundimiento progresivo de Todelar como cadena ha tenido dañinas consecuencias en en el país y ha circunscrito la disputa por la sintonía entre Caracol y RCN, redes pioneras de la industria radial.

La decadencia del circuito nacido en Cali ha repercutido dramáticamente en Radio Manizales, llamada por muchos años la primera emisora de Caldas no solo por su posición en el dial sino porque figuró en el grupo privilegiado de las cuatro estaciones activadas inicialmente en el cuadrante colombiano. Simultáneamente  nacieron la Voz de Barraquilla, la Voz de Bogotá y la Voz de la Victor.

Este bosquejo le puede dar al lector una idea la dimensión de la crisis:

A Daniel Hoyos Villegas, el último gerente con conocimientos radiales (emparentado con el fundador) no le renovaron el contrato por economizar costos, y lo reemplazaron, desde Cali, hace 2 años, con María Nelly Castaño, su secretaria, que devenga el mínimo y sabe prender el radio, pero no sabe dónde quedan las emisoras. El último despido fue el de la señora encargada del aseo de la sede en el barrio Milán.   Los pocos empleados que subsisten en la plantilla deben ingeniárselas para vender publicidad y asegurarse por esta vía el magro ingreso mensual. Estos movimientos los ordena desde Cali la señora Nora Vergara, ex asistente del finado don Bernardo. Técnicamente, la emisora se quedó a la zaga de sus competidoras. Es la única que se ha negado  a entrar en la onda de los equipos de estado sólido digital. Su obsoleto transmisor funciona con tubos (como los radios de antes) cuyos repuestos son verdaderas piezas de museo. En su  edad dorada su potencia era de 30 kilovatios; ahora es de menos de 10. Cuando hay apagón dispuesto por la CHEC, la abuelita radial caldense sale del aire porque no ha habido con qué comprar una planta eléctrica para los transmisores de Corinto, en la vía a Neira. Su señal, su programación  y su sonido dan grima. Al pobre transmisorista le toca caminar largos trechos de ida y vuelta para conseguir el agua destinada al consumo diario para él y su su familia.   Nadie se le apunta a la gerencia por razones obvias. No hay equipo de vendedores que salga en busca de anunciadores. Los oyentes que le quedan a la RM son pocos. Qué pesar!

La apostilla: El periodista riosuceño Jota Mario Vinasco. con quien compartíamos nómina en “Cronica”, el noticiero de Radio Manizales, solía decir en las quincenas, mientras se abanicaba con el cheque del pago: “Estamos en Todelar, el circuito de los oyentes felices y de los sueldos infelices”.    

Por Orlando Cadavid Correa ([email protected])

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.