El misterio que no resolvió una tesis

13 de agosto del 2011

Burla a la academia con su racionalidad de escritura acartonada.  Recuperación de mitos e imágenes de Barranquilla para que no se quede sin memoria.  Relatos, símbolos y fenómenos sociales y médicos, como la mujer barbuda, cargados de ansiedad por la sensación de decadencia y el revivir de los miedos apocalípticos al inicio del siglo XX.  […]

Burla a la academia con su racionalidad de escritura acartonada.  Recuperación de mitos e imágenes de Barranquilla para que no se quede sin memoria.  Relatos, símbolos y fenómenos sociales y médicos, como la mujer barbuda, cargados de ansiedad por la sensación de decadencia y el revivir de los miedos apocalípticos al inicio del siglo XX.  De allí surge Perpetuo Socorro, mujer hirsuta de erotismo insaciable, salida del nuevo orden sexual que rompió los controles a la masculinidad y a la feminidad expresados en las fantasías de los poetas decadentes; muchacha que, por andrógina, fascinó a Heliodoro de Armas y a todos sus amantes (George Sand, el primero o la primera).   Criatura casi monstruo anclada en la tradición de Colombia, ya sin Panamá, con la huella de la guerra de los mil días, pleitos de curas y políticos aliados y enemigos de Rafael Reyes, las rivalidades entre de Armas y del Valle, el tráfico de hachís  y opio.

Como la estudiante de historia Gilliam Altamira, Ramón Illán Bacca indagó en baúles, desempolvó cartas, destapó secretos familiares de la costa caribe para escribir su novela La mujer barbuda, que publica Seix Barral Editores.  Al igual que Gilliam, tampoco se basó en “pruebas debidamente comprobadas”, razón por la cual la tesis de la joven fue rechazada, porque de la imposible veracidad de la historia nace la literatura.

Juntó los recuerdos y documentos que recogió el inglés Spencer Cow, buscador de orquídeas y del misterio que guía la obra; las evocaciones de la chipriota Aspasia Estratiotis, mujer viajera, de curiosos empleos y negocios ilícitos, institutriz de las mellizas Perpetuo Socorro y Perfecta del Valle y sabedora de sus intimidades; la carta del cónsul británico que, ocultando las relaciones entre el barco perdido y su gobierno, asegura que el naufragio fue la única causa de la desaparición de la nave “La Victoria” donde se creyó que iba Perpetuo Socorro con un circo; la misiva de Perpetuo Socorro, la Peluda, a quien todos daban por muerta, a su hermana Perfecta, 30 años después.

Bacca, como Baudelaire, busca la belleza en lo repugnante para socavar lo convencional.  Nos hace reír mientras Cow y los otros que escriben e investigan destapan la olla podrida, fabricada por todos los poderes locales, que ocasionó el hundimiento de “La Victoria”: “¿se perseguía un pez gordo que había hundido el barco? ¿o era una historia de amor y el barco era el escenario del amor del trapecista y la mujer barbuda?”.

La Peluda descifrará el enigma al consultar al Santón y a varios espiritistas.  Hermes Frodito la pondrá en contacto con la voz venida de ultratumba de Heliodoro de Armas. El hombre que aspiraba a casarse con Perfecta, hija de la familia enemiga, para solventar su futuro pero se enamoró de ella, le dice: “Fue un error…solo quería detenerte porque me eras indispensable…no sabía lo del polvorín”.

Heliodoro de Armas era un hombre impotente, como se sabía en todos los prostíbulos de la ciudad; ni el anamú, “que es un afrodisíaco levantamuertos”, pudo con él.  Acariciar a la Peluda lograba excitarlo.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO