El mundo está deprimido

11 de junio del 2018

Mientras la humanidad lleva varias décadas preocupándose por el sobrepeso por sus consecuencias para la salud y también para la autoestima y por eso abundan las campañas para combatirlo, hay otro enemigo de la salud del ser humano que según la Organización Mundial de la Salud OMS es la principal causa de discapacidad porque al […]

El mundo está deprimido

Mientras la humanidad lleva varias décadas preocupándose por el sobrepeso por sus consecuencias para la salud y también para la autoestima y por eso abundan las campañas para combatirlo, hay otro enemigo de la salud del ser humano que según la Organización Mundial de la Salud OMS es la principal causa de discapacidad porque al mundo lo está atacando otra epidemia que no se cura ni con medicinas y mucho menos con cirugías: la de la depresión. Un estado de ánimo que permanece para siempre, una enfermedad contra la que se tenga noticia no se ha encontrado cura, solo tratamientos a través de medicamentos, entre otros como la fluoxetina, que nació como Prozac y es una de las más populares que, si bien alivia, produce efectos secundarios que hacen que muchos pacientes crónicos dejen de tomar la dosis que les ayuda a sobrellevar la vida. La pastilla de la felicidad como se le conoció cuando salió al mercado contribuye a segregar serotonina, el neurotransmisor asociado con la sensación de bienestar y felicidad que se produce en menor cantidad en las personas con depresión.

La depresión incontrolable, la ansiedad permanente que pueden llevar al suicidio incluso a seres humanos con vidas aparentemente plenas afecta según la OMS a más de 300 millones de personas en el mundo. No las vemos porque no es fácil reconocerlas y a nuestro alrededor coexisten en la familia, en los colegios, en la universidad, en el trabajo, en todas partes, pero no nos damos cuenta de que a quienes a veces nos atrevemos a calificar de manera despiadada de amargados o hipocondríacos, o lo que es peor de bipolares, realmente están enfermos y de algo muy grave. El tema solo nos sacude cuando nos enteramos de que una persona conocida o cercana se quitó la vida porque la depresión la estaba consumiendo, nos sorprendemos y al repasar su vida reconocemos señales de ese estado en el que permanecía e incluso podemos recordar su frecuente manifestación de que quería morir o amenazaba con quitarse a vida.

En solo una semana tres suicidios ocuparon las primeras planas de las noticias en América y Europa, se trata de figuras famosas vinculadas a la moda, la realeza y la televisión. Kate Spade, exitosa y millonaria diseñadora de carteras, Inés Zorreguieta de 33 años la hermana menor de la reina Máxima de Holanda, y el reconocido y muy querido por sus seguidores como chef y conductor de televisión Anthony Bourdain.  Para los psiquiatras la depresión es un síndrome que reúne varios síntomas cuya causa no logra comprenderse y por eso buscan aliviar los síntomas.

Cada vez que se producen este tipo de muertes, dicen los expertos, se crea una ola de suicidios, porque algunos que ya tienen tomada la decisión de acabar con su vida, se siente estimulados a hacerlo porque lo ven fácil y es el único camino que les queda para acabar con su miserable existencia. Es el caso de lo que pasó con la muerte de Marilyn Monroe o Cristina Onassis, dos mujeres que aparentemente lo tenían todo para ser felices y se suicidaron, aun cuando hay quienes lo niegan, o la de Robin Williams, lo que desató una epidemia.

Quienes conocimos a amigos o familiares que tomaron esa decisión que, si bien los alivia a ellos, sabemos lo doloroso e incomprensible que resulta que un ser querido termine con su existencia por su propia mano. Uno de los sentimientos que es posible reconocer en las familias o el círculo de amistades es el de la culpa, por lo general se flagelan porque creen que podrían haberlo evitado y se lamentan por no haber reconocido las señales de alerta o por su falta de atención y cuidado. Creen que lo podrían haber evitado y eso al parecer es imposible, sobre todo si se trata de una persona que sufre de depresión profunda. De otro lado están casos en que la desesperación de un evento fortuito que no se puede soportar, hay quienes también deciden quitarse la vida aun cuando nunca hayan dado muestras de sufrir de depresión o trastornos de ansiedad. Es posible que en el fondo esa condición estuviera dormida en ellos y solo saliera a flote ante la incapacidad de enfrentar un problema económico, de salud, o una decepción amorosa, entre muchas razones más.

Lo que parece estar claro es que la depresión nada tiene que ver con lo bien o mal que nos trate la vida, tampoco que ser famoso y rico sea una condición para suicidarse o que una persona en extrema pobreza sienta deseos de hacerlo. Kate Spade le dijo a su hermano pocos días antes de morir que por mal que estuviera ella jamás se suicidaría, tal vez pocas horas después se hundió en un episodio depresivo mayor, como dicen los psiquiatras, y llegara a sentir que el dolor nunca terminaría. En Estados Unidos la situación es muy grave y como ocurre con casi todos los fenómenos sociales  hay organizaciones que se ocupan en serio del tema como la Asociación Estadounidense de Suicidología y según su directora Julie Cerel, ante el suicidio de los famosos la gente que ya está contemplando eso opción podría decir ‘Si su vida es tan mala, y lo tenían todo, ¿qué esperanza hay para alguien como yo?'”.

En Colombia las cifras son alarmantes, un promedio de cinco personas al día se quitan la vida, según datos del instituto Nacional de Salud las mujeres son las que más intentan suicidarse, representan 62,1 por ciento, la mayoría de los casos corresponden a adolescentes entre los 15 y los 19 años, seguido por jóvenes de 20 a 24 años y en una proporción de 12.1 por ciento son niños y niñas entre los 10 y 14 años. La depresión puede no tener cura, pero detectarla ayuda a tratarla con medicamentos y terapia y hacer más llevadera la vida de quienes la padecen, también con actividades que la combaten como el ejercicio, una dieta balanceada y dormir bien. No hay que permitir que esta enfermedad permanezca oculta, una cosa es estar triste o melancólico y otra bien distinta es estar deprimido.  Y un consejo del psiquiatra: si lo que está es triste no se le ocurra decir que está deprimido, esas son dos condiciones completamente distintas, la primera es un estado pasajero, la segunda es para siempre.

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