El negocio de los mánager en TV

El negocio de los mánager en TV

9 de Septiembre del 2017

Caminaba cabizbajo, meditabundo, aburrido, desconsolado, triste por las calles capitalinas un actor profesional con mucho recorrido en las tablas y más preparado que un kumis, porque ha estudiado no solo en Colombia sino en el exterior para sus papeles en los dramatizados en los cuales tiene la remota posibilidad de clasificar a pesar de sus virtudes actorales.  

La causa de su desconsuelo radicaba en la cancelación de un rol en una nueva producción Colombiana cuando ya lo tenía casi que seguro, de un ala como decimos por ahí.  Pero en la puerta del horno se le quemo el pan. Fue cambiado por uno perteneciente al extenso y nutrido portafolio de una mánager que logró colocar en la novela siete de sus muchachos, no precisamente los más destacados por sus aptitudes histriónicas.¡Sitico! Me dije.  Inocente el muchacho cuando ignora como se manejan en las principales productoras los castings.

Generalmente los encargados  no tienen la menor idea de quién es quién en el medio.  Personas jóvenes desconocedores de las hojas de vida de tantos y tan buenos actores y actrices existentes con una trayectoria comprobada a través del tiempo, como talentos formados en la Academia y en las tablas reconocidos por el público más exigente precisamente: el teatrero.  

El desconsolado chico no sabe que para clasificar en un rol se necesita ser manejado por una de las integrantes del exclusivo Club de manejadoras, porque curiosamente la gran mayoría son mujeres, muchas de ellas ex – periodistas sin medio; ex – ejecutivas de cadenas radiales; ex – reporteras del entretenimiento; esposas de directores y actores de dramatizados hasta maquilladoras encuentra uno en ese monopolizado trabajo. Curiosamente uno se encuentra con gente que nada que ver, convencidos de la facilidad de conseguirle papeles a sus protegidos. Desconoce también que la labor la hacen con medios de comunicación dónde los venden como las futuras estrellas de la actuación para dejarse ver de los “cacaos” de las producciones y a primera vista los reconozcan o les sean familiares.  Algo necesario al armar un elenco.  

Pero lo más importante: tienen excelente relaciones con los Jefes de Casting a quienes “enmermelan” con invitaciones, adulaciones, negociaciones ofreciéndoles una o dos estrellas a cambio de que les incluyan a cinco, seis o más de su portafolio no tan reconocidos pero cuya tarifa es bastante cómoda para los intereses de la productora.  Ahí lo de menos es el talento.  

La cuestión es de porcentajes a la hora de acordar los honorarios de ellos. Justamente por los lados de uno de los poderosos canales se dio la salida de una de las encargadas del casting al comprobarle el favoritismo por algunos nombres cuya mánager por elegir a sus candidatos le pasaba por debajo de la mesa un porcentaje.  ¿Y qué decimos de los manejados por las esposas o parejas de los directores? Todo queda en casa. Así es que mi querido amigo y excelente actor replanteé la estrategia para que lo contraten únicamente por su talento,  porque por el lado honesto no lo va a lograr.

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