El Niagara en Bicicleta

9 de julio del 2016

¿Quién no ha escuchado, e incluso bailado esta famosa canción del gran músico dominicano Juan Luis Guerra? Pegajoso ritmo que bailamos con alegría, mientras la historia que relata es supremamente triste y, lo peor: real.  Tan real que no sólo su letra ha recorrido el mundo, sino que su historia es trágicamente un fiel reflejo […]

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¿Quién no ha escuchado, e incluso bailado esta famosa canción del gran músico dominicano Juan Luis Guerra? Pegajoso ritmo que bailamos con alegría, mientras la historia que relata es supremamente triste y, lo peor: real.  Tan real que no sólo su letra ha recorrido el mundo, sino que su historia es trágicamente un fiel reflejo de nuestra realidad.

“No me digan q los médicos se fueron” … Sí, muchos se han ido por falta de pago de varios meses, cansados de cumplir turnos interminables, tratando de solucionar con ingenio las carencias del sistema y los miles de pacientes desesperados y muchos de ellos agresivos que los ven (a los médicos) como sus verdugos, cuando la realidad es que en el sistema de salud, tal cual como está hoy en día, los médicos son unos más en la cadena que ha despersonalizado y deshumanizado tanto la prestación del servicio de salud, que se ha convertido la relación paciente/médico, en violenta y a la defensiva por parte y parte. Hay muchos despiadados, irresponsables e indolentes, pero son más los que practican su profesión con amor, responsabilidad, ética y sacrificio y muchas veces pagan justos por pecadores.

“No me digan que alcohol se lo bebieron ooh ooh… que el estetoscopio está de fiesta ooh ooh ooh” … Sí, el alcohol se lo bebieron, porque no nos digamos mentiras, en este país hay mafias, carteles y organizaciones criminales para todo; y la salud por el amplio presupuesto que maneja, es una de las joyas de la corona para los corruptos, quienes sin tocarse el corazón malversan fondos, roban descaradamente y desaparecen presupuestos destinados a salvar vidas, para llevar sus bolsillos de fiesta, y tomar alcohol pero del fino, y vestirse de hilos de oro y plata; no con hilo de coser, como cuenta la canción. Pero la verdad sea dicha, no solo los corruptos son los dueños del pastel de la salud, o las EPS, hay muchos usuarios que también los son, abusando del derecho constitucional a la tutela, saturando el sistema con miles de éstos recursos, exigiendo procedimientos innecesarios y muchas veces cosméticos y banales, quitándole así lugar y presupuesto a muchos pacientes que realmente sí necesitan de este medio para salvar sus vidas.

“No me digan que las aspirinas cambian de color” … En Colombia no cambian de color, pero sí de efecto. Y es porque el ibuprofeno y el acetaminofén son recetados para todo. Desde un dolor de cabeza hasta para tratar una enfermedad crónica o terminal. Porque las EPS y los hospitales en su mayoría ya no tienen recursos ni inventario para proveer medicamentos para tratar efectivamente una enfermedad; sea por corrupción, por falta de recursos, por ahorrarse unos pesos a costillas de nuestra suerte o porque sencillamente no les pagan hace meses y no tienen financieramente como sostener la demanda de medicamentos; palian el dolor y la desesperación con lo más barato; sirva o no para la dolencia requerida.

“¡Alguien se apiade de mí!, grité perdiendo el sentido” …

Ante tal situación crítica el Gobierno decidió ayudarnos a ‘cruzar nuestro Niágara’ interviniendo algunas EPS. Emblemáticamente tuvo la gran idea justificada en alguno escenarios,  de intervenir SaludCoop, tomando pésimas decisiones gerenciales, deteriorando la confianza inversionista, con consecuencias nefastas para las finanzas del sistema y de la nación. Estropeando enérgicamente la calidad de los servicios prestados a los usuarios, que a la postre son la razón de ser del sistema; durante la intervención, las tutelas para servicios de salud se incrementaron un 133% de 7,909 en 2010, a 18,453 en 2014.

Deberá explicar ¿por qué’ para para justificar la intervención se argumentó: “proteger de una posible quiebra a más de 4 mil proveedores”, si los pasivos se incrementaron en un 151%, pasando de $868 mil millones de pesos en diciembre 31 de 2010, a $2.18 billones de pesos a noviembre 25 de 2015, sin contar provisiones por $1.8 billones de pesos que se hicieron en el año 2015 para cubrir multas y sanciones. De lo anterior sólo reconocen para pago $915 mil millones, bendita forma de proteger a los proveedores. Los van a quebrar a todos.

Continuando con el análisis financiero del afamado golpe del Gobierno a la desviación de recursos, el patrimonio de SaludCoop pasó de ser positivo en 555 mil millones a diciembre de 2010, a ser negativo en $1.03 billones de pesos a junio de 2015. Inentendible, se justificó la drástica medida en una empresa con patrimonio positivo, para salvarla, pero lo increíble es que en manos del Gobierno se convierte en patrimonio negativo y se quiebra.

Cerramos este nefasto ejemplo con la cacareada desviación de recursos, el Gobierno en su momento adujo cifras astronómicas que escandalizaron al país, bordeaban los $1.053 billones. Ahora bien, dos auditorías forenses posteriores, autorizadas en su orden por el liquidador de la época y, otra por el sector cooperativo, muestran que durante su existencia Saludcoop no desviaron recursos. ¿A quién creerle?

“Me apoyé de sus hombros como un cojo a su muleta y le dije: ¿qué hago princesa? y en un papel de receta me escribió muy dulcemente: lo siento, atleta” … Hoy la historia es lúgubre, la migración de afiliados a CAFESALUD no garantizará su optima atención, pierde al decir de expertos cerca de $500 millones de pesos al día y deberá ser intervenida por la Supersalud, ahora sí por estar en quiebra. El Gobierno aspira a venderla rápidamente; deberá tener en cuenta, que el patrimonio más importante de una EPS son sus afiliados y el precio de venta deberá calcularse sobre el recaudo anual. Así las cosas, hay que advertir al Ministro y al Superintendente Nacional de Salud, que cualquier venta por debajo de los $4 billones sería una malversación sin antecedentes en la salud del país.

Debe el señor Ministro,  revisar el modelo de intervención. Las EPS deben tener un interventor institucional y de altas calidades. Facultades de Medicina con acreditación institucional, consorcio de hospitales acreditados, u otros . Proponemos que se considere esa orientación hacia una intervención institucional. Así ese tipo de intervenciones necesarias por demás , tendrían un impacto positivo en el sistema.

“Bajé los ojos a media asta y me agarré la cabeza, porque es muy duro pasar el Niágara en bicicleta”.

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