El país debe llorar por ambos ojos…

3 de mayo del 2011

La captura del senador Iván Moreno por orden de la Corte Suprema de Justicia, la entrega del exrepresentante Germán Olano y la suspensión por tres meses del alcalde Samuel Moreno, inevitablemente tendrá repercusiones políticas significativas en Colombia.

Pero estoy de acuerdo con quienes piensan que no era necesario capturar al senador Moreno para una indagatoria o apresar a una persona para investigarla, porque eso demuestra una vez más, que la justicia en Colombia es selectiva y porque se parece a la luciérnaga, del show de luces pasa a las tinieblas…

Qué importa que la dinastía de la familia Moreno se acabe, lo grave del asunto es que con las recientes decisiones judiciales, el Polo no sólo perdió la Alcaldía de Bogotá, sino que es impredecible los efectos que esto tendrá en las próximas elecciones de octubre.

Es decir, independientemente de la suerte jurídica de los Moreno, la suerte política en el futuro inmediato del Polo está echada, porque se equivocaron sus militantes y su presidenta la doctora Clara López Obregón en defender a los Moreno para que no se supiera la verdad sobre el cartel de la contratación en Bogotá.

En otras palabras, el Polo confundió la oposición con la negación y la ética con la ideología, perdiendo cualquier autoridad moral para decir que la corrupción y la izquierda democrática en Colombia se contradicen, porque ese discurso contrasta con los hechos recientes.

Por eso estoy de acuerdo con que la brillante doctora Clara López Obregón renuncie y que el doctor Gustavo Petro celebre y capitalice este triunfo político. Pero no deja de ser una lástima, porque así como creo que la doctora Clara López es una mujer valiosa, también le tengo un aprecio al ex ministro Andrés Uriel Gallego, sin que eso signifique que no se le deba investigar.

No nos olvidemos que se habla de dos billones de pesos embolatados en Bogotá y todavía no sabemos cuántos más en Colombia. Lo que me llama profundamente la atención es que ahora se diga que los órganos de control sí funcionan, desestimando que funcionan pero el primer año de cada cambio de gobierno y duran lo que dura un beso público de la realeza.

Ahora bien, tampoco logro entender por qué el vicepresidente Angelino Garzón habla de “delitos de sangre” y no de la responsabilidad política de un partido y de una administración caracterizada por vestirse con chaquetas fosforescentes. No sin antes investigar, cuál fue el rol del Concejo de Bogotá y el de algunos partidos políticos, porque ellos también cogobernaron con el doctor Samuel Moreno, aunque ahora se hagan los de la oreja mocha.

“El país debe llorar por ambos ojos” para que los políticos corruptos se den cuenta de que más allá de las distintas connotaciones de esta frase, los colombianos no vamos a seguir permitiendo que un puñado de vivos se sigan robando los dineros públicos…

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