El papel de la canciller-negociadora

21 de mayo del 2015

Maria Ángela Holguín puede aportar temporalmente un respiro a la negociación con la guerrilla

Creo que es la tercera o cuarta vez que escribo que el gobierno de Juan Manuel Santos es de giros inesperados, impredecible, desconcertante. La última noticia de esta índole, fue la designación de Maria Ángela Holguín como negociadora del gobierno en el Proceso de Paz de La Habana. ¿Es esto conveniente para el país? ¿Puede resultar su gestión en hechos de paz? ¿Qué aporta de nuevo? Veamos.

No es conveniente para el país que un alto funcionario como la señora Canciller tenga la doble condición de negociadora y Ministra de Relaciones Exteriores, pues habrá una frontera difusa en donde se confundirá su trabajo. Me explico, ¿estará la señora Canciller al servicio del manejo de las relaciones internacionales de Colombia o al de los intereses de los colombianos en la negociación con las Farc? Difícil distinguirlo. Un propósito de designar a la doctora Holguín como negociadora del gobierno, puede estar relacionado con el complejo tema de la justicia, en donde las Farc se niegan a ceder al insistir en que no pagarán un segundo de cárcel, y en donde el gobierno colombiano está obligado por la normatividad internacional en garantizar justicia efectiva con penas privativas de la libertad.

Por un lado se puede buscar que la señora Canciller arrecie el lobby ante la Corte Penal Internacional (CPI) para que, según tesis del Fiscal General de la Nación, el Estado colombiano tenga un margen de discrecionalidad respecto a la manera como ejerce justicia en el caso de comisión de crímenes de lesa humanidad. ¿Si no ha servido el lobby del Fiscal en este tema, servirá el de la Canciller? Al ser este un tema eminentemente jurídico, el ejercicio del lobby puede resultar inútil, caso diferente a lo que sucede en el ámbito político.

La otra opción es que la función de la señora Ministra en la mesa de negociaciones de Cuba, sea la de explicar con pelos y señales, y desde una posición de autoridad, que desde el año 2009, la CPI tiene jurisdicción en Colombia, y que a diferencia de lo sucedido en el pasado en casos como los del M-19, en la actualidad no se puede conceder indultos ni amnistías a miembros de grupos armados ilegales, mucho menos en casos de crímenes de lesa humanidad. Si fuera esta la situación, la presencia de la Canciller sería positiva, pero ha sido tan reiterativo el actual gobierno en cesiones a las Farc, que es improbable que esta fuera a ser el cometido de la nueva negociadora-ministra.

Un tercer, y probable papel que puede cumplir la doctora Holguín es el de seguir consiguiendo apoyos al proceso de paz por parte de gobiernos extranjeros y de legitimadores de opinión. Si esto fuera así, su presencia resultaría insulsa, pues suficiente respaldo tiene la negociación con las Farc como para que se siga en la etapa de conseguir espaldarazos al proceso. Consideramos que esta fase ya se superó. No obstante, en vista de la falta de resultados de la negociación, algo que puede dar oxígeno al inestable proceso, serian nuevos respaldos internacionales; espejismos que poco o nada aportarán a una paz real y efectiva en Colombia.

La presencia de una funcionaria técnica y hábil diplomáticamente como la doctora Holguín puede resultar en una campaña a favor del proceso de paz a nivel internacional; campaña que busque mantener viva la frágil esperanza de los colombianos en una negociación con resultados concretos de paz, que resulte en la desmovilización, entrega de armas y sometimiento efectivo a la justicia de los jefes guerrilleros. En vista de la dificultad en la que se encuentra el estado actual de la negociación, la ministra Maria Ángela Holguín puede aportar temporalmente un respiro a la negociación con la guerrilla, respiro transitorio, pues cada vez más la opinión pública demanda hechos concretos y no más respaldos internacionales o editoriales de periódicos extranjeros.

Post Scriptum: Ojalá el nuevo Ministro de la Defensa, quiera y defienda a los militares como lo merece la actual situación del país. Tuvimos diferencias con el ministro Pinzón, entre ellas su voto favorable por la suspensión del uso de glifosato, pero se debe reconocer su sincero afecto por las Fuerzas Armadas de Colombia.

@FedericoHoyos

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