El partido de la S

21 de mayo del 2011

Ya los uribistas son una especie en vía de extinción. Y no porque su gurú no siga tan presente como antes o porque sus ideas hayan sido declaradas obsoletas. Sino porque la clase política que se enlistó furibundamente en el uribismo, ya tiene nuevo jefe. Y esto no se debe a que el nuevo inquilino de la Casa de Nariño sea mejor líder, o nuevo mejor amigo, o amigo de sus amigos o incluso porque vea conflictos donde el otrora jefe del partido de la U no veía. No, nada de eso. Sencillamente porque esta clase política que hasta hace casi un año era orgullosa uribista, y se hacía matar por el celebérrimo del Ubérrimo, que estaba dispuesta a inmolarse por el amo y señor de los 8 años anteriores y a ir hasta las últimas consecuencias ya fuera chuzando, referendiando o falseando positivamente, por su jefe, lo hacía con total convicción… siempre y cuando éste ostentara el poder.

Es que estos políticos posmodernos son más del partido de la P, o sea del partido del poder, para que no haya malos entendidos. Y por su puesto estarán  siempre listos como los scouts, para enrolarse en las hordas del nuevo timonel y abanderar a cual más sus innovadoras causas. No importa si toca replantear principios, reobservar conflictos, reconsiderar víctimas, o repensar alianzas. Ellos son camaleónicos y no interesa en lo más mínimo lo que piensen porque a ellos sólo les incumbe lo que piense el jefe de turno.  No sufren de vergüenzas, rubores o pudores para cambiar de filas, ya que  ellos nacieron justamente de lo más rancio del voltiarepismo, de lo más granado del transfuguismo, y de lo más selecto del oportunismo.

Ellos son pragmáticos, esa es la expresión que mejor viste el cinismo político porque tiene ciertos efectos sonoros de circunspección y de real politik, que al más tonto lo dejan como estratega. Ellos ni siquiera necesitan simpatías personales hacia este tipo de líderes. Pueden caerles requetemal por mesiánicos, por aristócratas o por excluyentes, pero si tienen el poder, son sus jefes naturales. Ellos si saben responder lo que el maestro Echandía no pudo. Conocen de autos que los nombramientos los hace el que ejerce el poder, y hombre, ellos también quieren ayudar a la gente que los elige. Por eso rápidamente conforman nuevas bancadas, votan lo que diga el nuevo jefe supremo y pasan sin asco 7 debates sin debatir nada, como sucede con la desconstitucionalización de la CNTV. Así lo impulse inconstitucionalmente el ministro más mesiánico, más aristócrata y más excluyente.

Por eso nadie se extrañe que aparezca muy pronto un senador sin Barreras, ideológicas, o sin fronteras partidistas que en menos de seis meses este proponiendo fundar el Partido de la S, aunque JJ recomiende mejor el partido de JM. Y ahí es cuando el partido de la U pierde la U. Y el nuevo frente nacional o gobierno de unidad nacional o como se llame rodeará al partido de la S. Se fraguarán las tácticas y se combinaran todas los formas de poder para sacar adelante la reelección  del nuevo guía. Lógicamente y para jugar con la misma escuela de la U, renunciará un ministro con aureola presidencial, así no sea de casa presidencial sino por la vía de los tíos y se proyectará el partido de prosperidad pragmática que recibirá a todos aquellos parlamentarios que votarán proyectos presidenciales a quienes les proveerán puestos principales y protagónicos en los nuevos entes promovidos por el poder ejecutivo. Y por supuesto por esa clase política del partido de la P que por ahora se harán matar por la S.

Pero claro, como la política es dinámica, como dice Felix, y no es el único gato que lo dice, vendrán los discursos defensistas o autodefensistas que justificarán la nueva gran cruzada contra los ladrones, porque por lo que se ve ahora, las FARC ya no son un problema; y los paras, ya son cosa del pasado. Ahora el partido de la S, en ciernes, arranca con una campaña contra el hurto, pero no contra el robo al erario público, o contra los ladrones de la salud o contra los cacos del agro. Este partido que también tiene la p de populista, decidió acabar con los ladrones de celulares. Tamaña cruzada que sólo podía ocurrírsele a quien se perfila ya como el uribito de la S. Alguien que quiere acabar con los raponeros pero que no tiene empacho para desvalijar derechos.

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