El pastor violador anda libre y las víctimas arrinconadas

17 de julio del 2012

Andrés Caicedo, el joven que se atrevió a grabar y después a denunciar al pastor Álvaro Gámez, por violar a varias mujeres de “la Iglesia Salem”, se oculta hoy de supuestos sicarios que lo buscan —a él, a abogados y a víctimas— por haberse atrevido a “difamar” al falso hombre de Dios. Caicedo considera absurda […]

Andrés Caicedo, el joven que se atrevió a grabar y después a denunciar al pastor Álvaro Gámez, por violar a varias mujeres de “la Iglesia Salem”, se oculta hoy de supuestos sicarios que lo buscan —a él, a abogados y a víctimas— por haberse atrevido a “difamar” al falso hombre de Dios.

Caicedo considera absurda la decisión judicial de dejarlo en libertad, por cuenta de la leguleyada de que las víctimas se entregaron al pastor voluntariamente.

¿Que harán, a partir de esa decisión judicial?

Reiteramos nuestra indignación y le pedimos al Procurador que intervenga, en defensa de las víctimas, afectadas y humilladas. No es posible que en estos tiempos se sigan pisoteando los derechos humanos y la dignidad de mujeres sanas.

La habilidad del falso pastor y su abogado han puesto a las jóvenes afectadas como prostitutas, que por interés económico se acostaron con Gámez, cuando no por despecho, o por amor.

¿Cómo y por qué grabaron al pastor en sus relaciones íntimas?

Cuando publicamos los videos, Gámez dijo que era un vil montaje, mentiras, falacias. Ahora terminó aceptando y dándonos la razón de que los videos son reales y que sí se acostó con las muchachas.

¿Eran consentidas esas relaciones?

Yo conozco a casi todas las víctimas y sé que no. Además de violarlas, destruyó sus vidas. Su alma, su dignidad, quedan deshechas. La Biblia dice que él tiene que ser hombre de una sola mujer y este tipo hace orgías cuando los fieles elevan cánticos y oraciones.

Las mujeres violadas en Pasto fueron presionadas y engañadas sicológicamente. Muchas de las víctimas empezaron desde niñas y crecieron en la iglesia. Para ellas, como para casi todos nosotros, era nuestra Iglesia.

Al principio, nos encontramos con Dios y algunos restauramos nuestras vidas, empezando por cosas sencillas como dejar de fumar. Eran evidencias de la existencia del Ser Superior, con la guía del pastor.

Gámez decía entonces que Dios nos había bendecido, y a las mujeres que escogía les prometía “mayores bendiciones, bendiciones especiales”, y comenzaba la manipulación que termina en las violaciones.

¿Tenía Gámez otros cómplices?

Es una red completa. Hay autores y coautores, algunos de los cuales huyeron de Pasto, proxenetas que decían ser las “profetas”, que se encargaban de ayudar en la entrega de las niñas que escogía el pastor.

Nosotros no entendemos cómo un hombre tan malvado, puede seguir libre y no resultar peligroso para la justicia.

Andrés Caicedo
Andrés Caicedo, el joven que denunció al pastor Álvaro Gámez.

¿Quiénes eran las que usted llama profetas?

Eran mujeres que se encargaban de convencer y lavarle el cerebro, por si faltaba, a las víctimas de Gámez. Ellas propiciaban la oportunidad de los encuentros. Y llegaban a decir: “el señor nos dice que tienes que darle besos, tienes que darle besos por el lado de la barriga porque ahí hay uvas. Tu tienes que cogerlas con la boca…”.

¿Por qué se anima a denunciar?

Yo era una persona muy cercana a la familia de Álvaro Gámez, llevaba 12 años en la comunidad, pero un día una compañera —a la que conozco en la iglesia hace muchos años— me contó llorando las presiones del pastor contra ella.

Conscientes de que no nos iban a creer, con el cuento de que éramos “rebeldes”, decidimos recopilar pruebas, grabarlo. Con ella decidimos colocar una microcámara y también unas grabadoras para corroborar que lo que ella me dijo, era realmente cierto.

¿Conocía de situaciones similares, ocurridas antes?

Hace seis años, personas denunciaron casos de violación pero como no tenían pruebas, el tipo fue muy maquiavélico en echarles el agua sucia y decía “¿dónde están las pruebas? Tráiganlas”. Era la palabra de él contra la de las víctimas. Siempre salió ganando.

Les digo la verdad, él llevaba la predicación a que nosotros termináramos odiando a las víctimas, porque en ese entonces no creíamos que fuera verdad. Creíamos solamente lo que él nos decía.

Se suscitaron acontecimientos vergonzosos para las víctimas. Una de ellas estaba en un restaurante de Pasto y fue retirada por el dueño, miembro de la Iglesia. Usted no es digna, nosotros no la atendemos, le dijeron.

Sucedía también que las personas que el pastor consideraba “rebeldes” no fueran saludadas en la calle. La gente las insultaba o cambiaba de andén, cuando las veía. El argumento era rotundo: “ellos atacan la obra de Dios. Vienen en contra del Espíritu Santo”.

¿Y cuál era la actitud de la esposa de Gámez?

Cuando aparecieron las acusaciones, ella vino a predicar y decía que el esposo nunca le había sido infiel, que las denuncias eran un asunto de locos. Llegó a decir que su esposo era inmaculado. Leyó una carta de Gámez, que decía: -“amados, sigan la batalla. Este vil montaje que me hicieron, etc. etc.”.

Han tratado de salvar el negocio, como se dice en Pasto, porque en las finanzas les ha ido muy bien.

¿Cuántas podrían ser las víctimas?

Aproximadamente 27 muchachas en Nariño y unas 50 en el país. Podrían ser más.

¿Quiénes acompañan a Gámez?

Lo protegen algunos maleantes. Uno de ellos, pastor y sicario, vino a decirle a uno de nuestros abogados: -“si tú te metes con mi apóstol, te voy a matar”. Imagínese un pastor con una boca del mismo diablo. Creo que ese sujeto es uno de sus sobrinos. Todos se cobijan con la misma sábana. 

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