El patriotismo según Uribe Uribe

8 de agosto del 2012

El General Rafael Uribe Uribe fue el gran derrotado en la guerra de Los Mil Días, el gran derrotado en las escalinatas del Capitolio y el estadista inderrotable en la ética y en la palabra. A propósito de los días en que se levanta la bandera tricolor y se rememoran las figuras que a la […]

El General Rafael Uribe Uribe fue el gran derrotado en la guerra de Los Mil Días, el gran derrotado en las escalinatas del Capitolio y el estadista inderrotable en la ética y en la palabra. A propósito de los días en que se levanta la bandera tricolor y se rememoran las figuras que a la nación consagraron vida, honor y labor para obtener la independencia, para construir la república o para organizar y defender a democracia, Rafael Uribe Uribe escribió uno de sus textos sobre el patriotismo que trataré de resumir y hacer énfasis en los aspectos más sentidos. Consideraba el General Uribe que era su deber dirigirse a los jóvenes colombianos con estas palabras que no sobran en tiempos de globalización narcótica que duerme el amor por lo propio y en épocas de incertidumbre por la falta de paradigmas valoradores de los mejor de los humanos como la solidaridad y la convivencia “pacífica”. Decía el General Uribe en 1910 en su texto La Patria y la Libertad, dedicado a los alumnos de las escuelas primarias de Colombia, en el siglo XX, segundo de la emancipación.

“La patria no es un ente de razón, no es una idea abstracta y misteriosa, no es un principio genérico inasible, no es una superstición censurable, no es un mero símbolo o alegoría: es un ser real, compuesto de elementos positivos, materiales y morales… La patria es, en primer lugar, la tierra natal. Son las líneas del horizonte que primero acarició nuestra mirada y que primero se grabó en la memoria. Es el municipio que primero recorrimos. Es la provincia a que luego se extendió nuestro conocimiento… Es el país cuyo gentilicio llevamos… Sin duda el patriotismo se afinca en el territorio porque es estable, pero se requiere que se ensanche, que se abra a un radio mayor y, sobre todo, que dentro del hombre aparezca el ciudadano. Lo que comenzó por un instinto acabará por ser una virtud”.

Sabias orientaciones de Uribe Uribe frente a tanto colombiano despistado que confunde el ser ciudadano con tener cédula de ciudadanía. Esta condición de ciudadano nace con uno desde el momento que ingresa al registro notarial, aunque como persona tenga atributos desde el nacimiento. La ciudadanía es una investidura que da el Estado anclada a la tabla de derechos y deberes, aunque por efectos históricos se ha venido trabajando obcecadamente en los derechos, ya es hora de  mermar la demagogia y enseñar los deberes, los cuales son fundamento de la paz o mejor, la convivencia y la fraternidad. No obstante, no deje el lector de recordar que hay una escuela política que hoy esta mimetizada bajo la bandera de la violencia con justicia social, para la cual no existe la patria, sino la clase social universal. Sigue diciendo Uribe:

“El patriotismo, como base esencial de la nacionalidad, es a los pueblos lo que el amor a la vida para los individuos, y así como la de estos claudica en cuanto el instinto de la conservación, las nacionalidades se disuelven cuando en el corazón de sus hijos se debilita el apego al país, o es remplazado por cualquier otra pasión, que siempre será bastarda…. El amor a la patria… viene a ser la primera de las virtudes públicas y privadas, y resumen de todas las virtudes republicanas porque en su composición no entran ni ambición, ni orgullo, ni codicia.”

“Se tiene patria bajo un buen gobierno. Bajo uno malo la patria se menoscaba o se acaba. Cuando la libertad desaparece, queda el país, pero ya no positivamente una patria, porque la idea de esta es inseparable de la protección mutua, acción simultánea, colaboración voluntaria y solidaridad… Donde la patria no es nada, la ley —o lo que se toma por tal— es todo, y todo se resume en la obediencia. La patria solo puede identificarse con la ley cuando esta es la obra de todos y cuando cada ciudadano puede amarla y respetarla… Porque es amparo de su propia dicha”.

Después de bellas y notables disquisiciones, el General Rafael Uribe Uribe, quien muriera por las manos asesinas de fanáticos lumpenizados, resume su virtud pedagógica con la patria en esta dos expresiones: “Solo donde hay libertad, hay patria”. “¡Infeliz del hombre cuyo corazón no palpite al solo nombre de la patria!”.

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