El placer fantasma

1 de octubre del 2018

Cuando la prioridad es ganar, sin importar cómo, las formas, el juego y la estética, pasan a un segundo plano. Fiel a la costumbre, el fin de semana rastreé fútbol por todos los canales y emisoras colombianos, pero nada encontré. Había choques físicos, con recorridos frenéticos, como si correr fuera confrontar con argumentos. De nuevo […]

Esteban Jaramillo Fútbol

Cuando la prioridad es ganar, sin importar cómo, las formas, el juego y la estética, pasan a un segundo plano.

Fiel a la costumbre, el fin de semana rastreé fútbol por todos los canales y emisoras colombianos, pero nada encontré. Había choques físicos, con recorridos frenéticos, como si correr fuera confrontar con argumentos.

De nuevo el protagonismo arbitral del que se quejan todos. La mano ignorante, inexperta, o siniestra de los autoritarios del pito, ante la complacencia de la comisión que poco o nada corrige.

Simulaciones a granel. Caídas sin razón, gestos teatrales que ofuscan, de payasos con mediocre inventiva. Qué pena ese espectáculo circense ante la mirada de los aficionados. Qué ejemplo perverso para los chicos en formación.

No es fútbol señores. Un golpe en la cadera y la gesticulación por “un roto” en la cabeza. Un empujón y… una ambulancia.

La pasión semanal del hincha, reducida a una mínima expresión. Cuánto de bochorno cuando se compite en el exterior, por esos comportamientos que árbitros internacionales no permiten. La trampa por encima de propuestas agresivas, ofensivas, ambiciosas. El objetivo es empatar o no perder, sumar de a poco, porque los números son mas importantes que el contenido y los plazos cortos asfixian los procesos.

Y nos llegan, como dicen los estudiosos, con el tema actitud, coraje, mística. ¿Y el juego? Todo basado en la garra, aplastando el talento. “ Hay que ganar y punto”.

No andamos bien y hay que decirlo. Callar es aceptar. Así se asuma el riesgo de ser marcado como enemigo del sistema, el que tantos aplauden por interés propio… o por un puesto.

Seguiré buscando fútbol en estadios y pantallas criollas. Partidos buenos voy a encontrar, porque hay equipos, pocos, con ideas de juego que atraen. Y futbolistas confiables, empeñados en rendir, con despliegue técnico de lujo. Mis ídolos de siempre que no boicotean el clamor del hincha con mañas. Y miraré de nuevo los potreros en los que el fútbol es puro, porque allí está la pasión y no se admiten vacilaciones.

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