El plástico que no vemos

22 de noviembre del 2018

*Por Silvia Gomez, directora de Greenpeace Colombia

El plástico que no vemos

El lunes de esta semana, una ballena fue encontrada muerta en las costas de Indonesia. Aunque aún no se determinaron las causas de su fallecimiento, más de 1000 piezas de plásticos fueron encontradas en su estómago, entre ellas botellas, vasos y bolsas. La mayor parte de los objetos en el interior del cetáceo eran plásticos de un solo uso, es decir, que apenas duran unos minutos en las manos de las personas, pero que luego demoran décadas y hasta más de mil años en degradarse, contaminando de manera especial las zonas costeras. Los plásticos que ingirió esta ballena son todos los que desechamos sin detenernos a pensar en dónde terminarán.

Este no es un caso aislado. En Colombia, según datos de Greenpeace, cada colombiano tiene un consumo de plásticos de 24 kilos al año y el 56% corresponde a elementos de uso único. Hace unas semanas realizamos un viaje de investigación y documentación a la zona costera de nuestro país para ver la magnitud del problema y lo que encontramos fue impactante y desolador: las playas están recibiendo un verdadero tsunami plástico que afecta de manera muy importante a nuestros ecosistemas.

No podemos dejar que Colombia pierda la biodiversidad y la belleza de sus costas y cursos de agua. Según estudios internacionales, los ríos Magdalena y Amazonas se encuentran entre los 20 más contaminados por plásticos en el mundo.

Es momento de reaccionar rápido. La aparición de la ballena con más de 1000 piezas de plástico en su estómago es un llamado de atención muy claro. Cada minuto el equivalente a un camión repleto de basura plástica termina en nuestros océanos, y genera escenarios alarmantes. Está claro que no podemos seguir así. Si no detenemos esta crisis, terminaremos ahogados en plásticos.

El gobierno nacional, a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, debe tomar una posición de liderazgo en la materia y promover políticas públicas que erradiquen los plástico de un solo uso, así como las empresas deben asumir un rol importante en este proceso y migrar hacia sistemas de producción más sustentables. También los ciudadanos son parte del cambio cultural: debemos reducir drásticamente el consumo al no utilizar pitillos y llevar nuestros propios termos o botellas reutilizables Durante mucho tiempo se ha visto al plástico como una solución. Hoy, queda claro que es un gran problema del que todos somos parte.

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