El poder de Netanyahu y los republicanos

21 de marzo del 2015

Israel es el único y más confiable aliado de Estados Unidos en el Medio Oriente

Con aplausos y ovaciones fue la entrada del presidente Israelí, Benyamin Netanyahu al Congreso de Estados Unidos, una semana antes de las elecciones en su país. Frente al Congreso, en su mayoría republicano, cuestionó las negociaciones de un tratado nuclear que adelantan Irán y Estados Unidos. Los republicanos, en cabeza del presidente del Senado Jonh Boehner, decidieron invitar al presidente Israelí sin el consentimiento del Departamento de Estado (lo que sería la cancillería acá en Colombia), ni del presidente Obama.

Después de su discurso, Netanyahu tomó su avión de regreso a Israel y Obama simplemente se quejó diciendo que eso era una violación al protocolo. Días después, 47 senadores republicanos mandan una carta al gobierno islámico iraní diciendo que cualquier tratado será rechazado y que es en vano cualquier avance con el presidente Obama.

¿Qué querían lograr los republicanos trayendo a Netanyahu, si igual, cualquier tratado con Irán tiene que pasar por un congreso, que ha rechazado prácticamente todos los proyectos que han salido de la Casa Blanca? Sin duda, fue una gran oportunidad mediática para su campaña presidencial en Israel, pero haberlo invitado al Congreso pareció más un acto retórico, mordaz y desafiante del poder que tienen los republicanos y Netanyahu con relación a la política exterior de EE.UU. En el Medio Oriente, “el régimen de Irán, no solo es una amenaza para Israel sino para la paz del mundo… y la eliminación de sanciones contra su programa nuclear pavimenta el camino para la construcción de armas nucleares”, dijo Netanyahu, durante el discurso.

Su visita generó duras críticas por parte de los demócratas y divisiones entre la comunidad judía de Estados Unidos. “Normalmente, los judíos hemos sido muy unidos con respecto a las decisiones que se toman en Israel, pero esta es la primera vez que veo a la comunidad judía en Estados Unidos tan dividida. Yo personalmente nunca apoyé la visita de Netanyahu”, me explicó Yaffa Fredrick, editora general del World Policy Journal, revista de asuntos públicos e internacionales basada en Nueva York.

Teniendo en cuenta estos hechos, el punto a resaltar es que el poder de Netanyahu, por encima de “el poder que tienen los judíos”, se basa en la relación de interdependencia que tiene Estados Unidos con Israel. Relación que le permite hacer y deshacer sin temerle mucho a las consecuencias, como se evidenció en junio del año pasado durante la invasión a Gaza, “porque una cosa es bombardear los túneles por donde transitan los militantes de Hamas, y otra es atacar un hospital lleno de niños palestinos que se esconden de la guerra”, dijo Yaffa Fredrick.

Lo que empodera a Netanyahu se puede explicar en dos pilares fundamentales. El primero es su estrecha relación con el Partido Republicano. Afinidad viene desde que estudió negocios en MIT (Massachusetts Institute of Technology), donde se volvió mejor amigo de Mitt Romney, candidato a la presidencia republicano derrotado por Barak Obama en 2014. Además, sus políticas de privatización de servicios públicos e incremento de beneficios a la empresa privada,  sigue los lineamientos del Partido Republicano y promueven el  lobby de organizaciones pro-Israel  que han sido financiadas por muchos de los que financian las costosas campañas de los republicanos al Senado. Entre ellos Sheldon Anderson, Paul Signer, Seth Klarman y Bernand Marcus, que juntos aportaron más de 115 millones de Dólares a las campañas republicanas entre 2012 y 2014.

El segundo punto, y quizás el más relevante en esta relación de interdependencia es que Israel es el único y más confiable aliado de Estados Unidos en el Medio Oriente, y al mismo tiempo es el país que más ayuda financiera y militar recibe por parte de Estados Unidos.  De hecho, se estima que EE.UU. ha entregado alrededor de 118 billones de Dólares en ayuda financiera (aproximadamente 3 billones anualmente en la última década). Cabe agregar que en 2014 Estados Unidos firmó un acuerdo de venta por 10 billones de dólares en armas a Israel, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

“Vamos a trabajar juntos con Estados Unidos y con su Presidente porque no tenemos otra alternativa”, dijo Netanyahu en entrevista con NBC, después de haberse retractado de haber dicho, dos días antes de la elección presidencial, que en su presidencia no habría solución al conflicto con Palestina. “Estados Unidos no tiene mejor aliado que Israel, e Israel no tiene mejor aliado que Estados Unidos”, dijo el hoy reelecto primer ministro de Israel.

Lo preocupante es que Irán, como lo dijo la periodista de CNN, Christiane Amanpour, parece ser el único aliado de EE.UU con capacidad militar en el campo de batalla para combatir a las fuerzas del Estado Islámico, tan temidas por Israel y el resto del mundo. En este sentido, esta puede ser una de las cartas que usen los iraníes a su favor a la hora de negociar con EE.UU. cualquier tratado nuclear. Ojalá que sepan administrar su poder y que la relación de interdependencia no siga aislando más a Israel, ni tampoco alimentando odios y dejando vacíos que terminan siendo aprovechados por grupos terroristas. Ojalá que el argumento de la seguridad y la democracia no salga tan costoso.

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