El poder nuclear de los intereses

17 de enero del 2012

“Desde sus orígenes atenienses el ideal democrático de sociedad ha tendido a la universalización pero sin resolver las paradojas que impiden su pleno desarrollo. El actual establishment occidental decide y tolera guerras e invasiones en nombre de las libertades democráticas. Y contradice su propia exigencia de elecciones libres, como condición para el reconocimiento de otros […]

“Desde sus orígenes atenienses el ideal democrático de sociedad ha tendido a la universalización pero sin resolver las paradojas que impiden su pleno desarrollo. El actual establishment occidental decide y tolera guerras e invasiones en nombre de las libertades democráticas. Y contradice su propia exigencia de elecciones libres, como condición para el reconocimiento de otros gobiernos cuando los resultados – el nacionalismo islámico, por ejemplo, en Irán, contrarían sus intereses”…

Ignacio Ramonet continúa… “Irán es la prueba de que no basta con ser democráticamente elegido. Todos evaluaron como impecables las elecciones de junio de 2005: participación masiva de los votantes, pluralidad y diversidad de los candidatos (en el marco del islamismo oficial), y sobre todo, la brillante campaña de Ali-Akbar Hachemi Rafsandjani, el favorito de los occidentales que lo consideraban vencedor. Para entonces, nadie evocaba el peligro nuclear, pero todo cambió después del triunfo de Mahmoud Ahmadinejad y aunque sus declaraciones sobre Israel son inaceptables, desde hace siete años asistimos a la demonización de Irán”…

Mahmoud Ahmadinejad visitó por quinta vez a Venezuela, no sin antes también ir a Nicaragua, Ecuador y Cuba. Fuentes muy cercanas me dicen que se comunicaban en inglés, porque siempre que hay una traducción, hay algún tipo de traición. No fue a Brasil, porque su amistad con Dilma Rousseff no es igual a la que tenía con Lula y no fue a Buenos Aires, a pesar de su amistad con los Kirchner, porque se acusa a su Ministro de Defensa, que incluso tiene una circular roja de Interpol, por un atentado terrorista contra la embajada de Israel en 1992 y contra la “mutual israelita” (Amia) en 1994.

En todo caso, las relaciones comerciales con Argentina y Brasil se mantienen, mientras se especula que la visita del presidente de Irán a Cuba se debió a que quiere provocar a Estados Unidos y aprender de los Castro a cómo enfrentar un bloqueo, que tiende a escalarse, impidiendo que otros países compren petróleo iraní.

También es vox populi que el antiamericanismo se confunde con el autoritarismo y en América Latina con el socialismo, aunque la paradoja sea que el presidente de Irán es un populista de derecha completamente aislado, porque supuestamente representa una amenaza mundial.

No estoy de acuerdo con una cultura que reprima a las mujeres, a los homosexuales, que niegue el Holocausto, amenace con borrar a Israel de la tierra o que apoye a Siria pero de allí a creer que está desarrollando clandestinamente una bomba nuclear, sólo me recuerda a Iraq.

El problema está en que para ser una potencia mundial es necesario tener poder nuclear, mientras que para ser una amenaza mundial, solo es necesario, por ejemplo, en este caso, bloquear el canal o el estrecho de Ormuz, por donde pasa casi la mitad del petróleo del mundo.

Lo cierto es que y aunque parezca injusto, la realpolitik reza que unos países pueden tener bombas nucleares y otros no; que unos son “buenos” y otros son “malos”, con la excepción de Rusia y China, por supuesto, porque ya tienen la capacidad nuclear de destruir al planeta.

Pero en un escenario ideal, ningún país debería de tener bombas nucleares y entender que los bloqueos económicos, afectan más a los ciudadanos que a los gobernantes. De todas maneras, aunque Barack Obama no haya podido cerrar Guantánamo, perfectamente puede evitar el cierre del canal de Ormuz y atacar a Irán, solapadamente por medio de la Otan.

Porque el petróleo es nuclear (permítanme la provocación conceptual), aunque el presidente de Irán esté haciendo menos mal en América Latina que lo que Estados Unidos históricamente ha hecho en Oriente Medio con su política exterior.

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