El Premio Orlando Sierra merece mejor suerte

El Premio Orlando Sierra merece mejor suerte

10 de junio del 2017

De nuestra consideración: Sinceramente, a nosotros nos parece que para darle al Premio de Periodismo Orlando Sierra Hernández la connotación que merece es indispensable que sus promotores y organizadores lo saquen de las fronteras manizaleñas y sean más exigentes en las preselecciones de las trayectorias de todos y cada uno de los nominados.

Aunque se quiera mantener la destinación de la presea para los periodistas netamente caldenses (determinación que encontramos digna de todo encomio) juzgamos que ha llegado el momento de hacer extensivo el galardón a los hijos de la comarca que ejercen su profesión en otras latitudes o que ahora disfrutan merecidamente de su jubilación o que cambiaron el llamado ‘cuarto poder’ por la rama judicial.

Primer ejemplo: Cómo no pensar en premiar con el “Ciudad de Manizales” a un periodista de la talla de Daladier Osorio Alzate, dueño de una trayectoria que empezó en Caracol Bogotá, recién llegado, muy joven, de su natal Aranzazu, bajo la tutela maestra de don Antonio Pardo García, gran cadena de la que alcanzó por sus merecimientos personales a ser jefe de redacción de su famoso noticiero Ultima Hora. En ese importante medio descolló, en sus tiempos reporteriles. en las presidencias frentenacionalistas de Guillermo León Valencia y Carlos Lleras Restrepo y en las coberturas del Congreso Nacional y de la Conferencia Episcopal.  Su carrera se extendió con el paso de los años a otras cadenas radiales, como Todelar y RCN, y al noticiero TV-Hoy que dirigió con lujo de competencia.

Otro interrogante: ¿Por qué no hacer extensivo el Orlando Sierra al campo deportivo, especialidad periodística en la que brillan con luz propia, lejos del solar nativo, caldenses de pura raza y de dilatado recorrido en el cubrimiento de la actividad muscular como Javier Hernández Bonnet, Esteban Jaramillo Osorio, César Augusto Londoño y Ricardo Henao Calderón? (Juan Carlos Hernández y Luis Felipe  Osorio Rodríguez, hijos de los dos primeros de la lista, emulan a sus padres en la televisión).

Repasemos la nómina de otros sobresalientes de Caldas, de ayer o de hoy, en el oficio: Eduardo García Aguilar, escritor y periodista de gran vuelo, radicado en París. Alonso Parra Hincapié, quien puso la pluma en remojo y desde entonces atiende su exitoso bufete de abogado en Nueva York. Jairo García Aguirre, aquerenciado en Tunja. En Bogotá, el barquero y barbero William Calderon Zuluaga. El versátil Jorge Eliécer Castellanos Moreno, quien a su paso por el Seguro Social pensionó a casi un centenar de periodistas. Jorge Emilio Sierra Montoya, ex director del diario La República, estrenando mullida butaca, como miembro de número,  de la Academia Colombiana de la Lengua. Ricardo Peláez Duque, que cambió las chivas políticas por los códigos para litigar en las altas cortes. Leonel Toro Echeverri, Fabio Marín Ramírez, Jaime Viana Saldarriaga  y Rubén Darío Mejía. En Medellín, Eduardo Aristizábal Peláez. En Armenia,  Pepillo Marin, y en Miami, Fernando Escobar  Giraldo.

La apostilla:

Una noche, en un sofocante tumulto reporteril, en las escalinatas del histórico Palacio de San Carlos, Daladier Osorio (el hijo de don Clemente y doña Matilde)  le acercó tanto el micrófono a Gilberto Alzate Avendaño que el caudillo manizaleño le preguntó: ¿”jovencito, usted me va sacar una declaración o me va a sacar las amígdalas”?.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.