El problema de “ocultar” los costos ambientales

18 de agosto del 2011

La sociedad ha estado creciendo basándose en un mercado “virtual”, que no muestra el valor real de los bienes y servicios que la mantiene. Nos hemos estado desarrollando bajo un esquema de mercado basado exclusivamente en los costos económicos de la “producción” de los productos y servicios y que no han considerado los costos de […]

La sociedad ha estado creciendo basándose en un mercado “virtual”, que no muestra el valor real de los bienes y servicios que la mantiene. Nos hemos estado desarrollando bajo un esquema de mercado basado exclusivamente en los costos económicos de la “producción” de los productos y servicios y que no han considerado los costos de los impactos generados sobre el medio ambiente. Este mercado “virtual” nos ha llevado donde nos encontramos hoy en día, a un planeta a punto de llegar a su capacidad de carga, con elevados grados de contaminación del agua, del aire y del suelo en algunas regiones del planeta, a enfrentarnos a fenómenos como el cambio climático y sus consecuencias, a la pérdida de biodiversidad, entre tantos otros problemas ambientales de nuestros tiempos. La solución a este fallo del mercado es la eco-economía, una economía que tenga en cuenta las externalidades, que les de valor económico.

Si continuamos desarrollándonos bajo los estándares y principios de la actual economía de mercado, sin internalizar las externalidades ambientales, terminaremos acabando con el planeta y por ende con nuestra propia subsistencia. Los impactos de no internalizar los costos ambientales son evidentes, siendo la principal la sobreexplotación del medio natural, pues de ésta se desprenden una larga serie de problemas ambientales que nos están afectando y que afectaran a las generaciones futuras si no hacemos algo al respecto. Mencionemos algunos: la deforestación y la expansión de los desiertos, el aumento de la erosión y del pastoreo, la disminución de las poblaciones de peces y otros animales, llegando en algunos casos a su extinción, la sobreexplotación de los acuíferos, el aumento de la utilización de combustibles fósiles (aumento de los gases de efecto invernadero) y el consecuente calentamiento global. Aunque son muchas las consecuencias nombradas el que tengamos un conocimiento de estas nos da una ventaja que las civilizaciones antiguas no poseían y que muy probablemente las condujo hacia su caída.

Lo más sorprendente de todo esto es impactos no se ven reflejados en los precios de los productos o servicios que consumimos a diario.

La no internalización de los costos ambientales implica la no incorporación de los impactos ambientales generados durante todo el ciclo de vida del producto o servicio (desde la extracción de la materia prima, hasta su disposición). Esto genera una ineficiencia tanto económica como ecológica, al no pagar el valor real de los productos y servicios consumidos. Hoy en día los precios de los productos y servicios no tienen en cuenta los costos ambientales, el mercado está funcionando con unos precios irreales, que no muestran la realidad económica del bien y por lo tanto los bienes con impactos negativos significativos sobre el ambiente normalmente tienen un menor precio que los bienes con menores impactos.

El caso de China y su desarrollo económico que presenta Lester R. Brown en su libro “Eco-Economía” es un claro ejemplo de cuan insostenible es la economía actual y por qué no está en la capacidad de sostener un crecimiento económico continuado, es. China es actualmente el país más poblado del planeta y el que ha presentado el mayor crecimiento económico en los últimos 20 años, lo cual ha permitido aumentar el nivel de consumo de sus habitantes con el fin de alcanzar los estándares de vida de los países europeos o de Estados Unidos. Si China alcanzara los niveles de consumo de los países más desarrollados, necesitaría para cubrir su demanda de carne de toda la producción de la cosecha de cereal de los Estados Unidos para alimentar a su ganado; si consumieran pescado como los japoneses necesitarían el equivalente a todas las capturas pesqueras del mundo; si su transporte se centrara en el uso del automóvil necesitarían de un mayor número de barriles de petróleo que los producidos hoy día, con las consecuencias que su uso traería (contaminación atmosférica); por último si sus habitantes consumieran papel a la tasa de los Estados Unidos, necesitarían de toda la producción mundial para suplir sus necesidades, sería el fin de los bosques y selvas. Esto demuestra la insostenibilidad del modelo económico actual y la necesidad que existe de cambiarlo, sin embargo esta no es una tarea fácil, requiere de cambios profundos en el estilo de vida de sociedad, los cuales se pueden lograr basándose en la educación, en la generación de cultura y conciencia y en la imposición de políticas claras y eficientes.

En resumidas cuentas para evitar que sigamos desarrollándonos y creciendo económicamente a costa del ambiente, es necesario reestructurar la economía actual desde sus bases y pasar de una economía dominada por un mercado “virtual” que no tiene en cuenta a la naturaleza a un mercado “real” en el que se reflejen los impactos que la actividad económica tiene sobre el medio ambiente, como dice Lester R. Brown, este cambio “nos brindará un mundo en el que formaremos parte de la naturaleza, en vez de vivir de espaldas a ella”.

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