El ‘profesor Cienfuegos’

6 de junio del 2011

Admirables, por decir lo menos, las intervenciones de la procuradora Mónica Sánchez y del fiscal Ricardo Bejarano el viernes pasado durante la audiencia pública en la que una jueza penal de Bogotá absolvió de todos los cargos al “profesor universitario” Miguel Ángel Beltrán Villegas, conocido entre las autoridades con el alias rimbombante de “Jaime Cienfuegos”.

Pese a que Sánchez y Bejarano tenían claro que sus argumentos -tras la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que declaró ilegal todo lo relacionado con los computadores del extinto cabecilla de las Farc Raúl Reyes-; pese a que tenían claros sus argumentos, digo, y a que en el contexto del caso sería como arar en el desierto, ninguno se arredró y, por el contrario, demostraron ser dos funcionarios judiciales a los que les duele el país.

Al referirse al bombardeo del primero de marzo de 2008, en el que las fuerzas militares de Colombia dieron de baja en territorio ecuatoriano a Raúl Reyes, la procuradora Sánchez explicó que el hallazgo de los computadores del mencionado jefe rebelde no fue parte “de una operación de registro y allanamiento… Estamos -precisó- en un escenario donde hay actos urgentes que desplegar, en el contexto de fuego hostil en que se recuperan parte de los hallazgos y las evidencias”.

Es decir, en concepto del Ministerio Público, el objetivo de la legítima “Operación Fénix” era abatir a Reyes, y lo encontrado e incautado por el Ejército y la Policía de Colombia en el campamento guerrillero era un agregado, era una ganancia. Con ese argumento, en consecuencia, se desprende que como el operativo militar fue legal, contra el terrorismo y en defensa de los intereses de la República, el contenido de los computadores de Reyes no puede considerarse ilegal.

Beltrán fue capturado en México en mayo de 2009. Este sujeto -según las autoridades colombianas- tenía como meta reclutar para las Farc estudiantes en la capital mexicana. Así mismo, afirman que este personaje participaba en eventos internacionales afines a una organización a la que la Unión Europea y el gobierno de Estados Unidos consideran terrorista.

Con base en los correos electrónicos que se cruzó con Reyes, dijo en la audiencia del viernes el fiscal Bejarano, las autoridades plantearon la hipótesis de que Beltrán Villegas y “Jaime Cienfuegos” serían la misma persona, aunque él y su defensa siempre lo han negado. Se estableció, por ejemplo, que cuando Beltrán estaba en Medellín o en Bogotá o en Cali, los correos de “Jaime Cienfuegos” hablaban de una persona que para esos mismos momentos, casualmente, estaba en esas ciudades. Los PC de Reyes eran definitivos para definir ese asunto.

Pero la jueza del caso “Beltrán-Cienfuegos” no podía pasar por alto la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, es decir, que todo lo relacionado con las computadoras de Reyes es ilegal. Por eso absolvió. A la salida de la audiencia pública en el complejo judicial de Paloquemao, en el centro de la capital colombiana, les dijo a los reporteros: “Triunfó la libertad”…

Ahora sigue el derrumbe de los otros 28 procesos que la Fiscalía colombiana abrió con base en los computadores del “filántropo” Raúl Reyes. En cuestión de días la defensa de Joaquín Pérez Becerra -director, jefe de redacción, gerente y administrador de Anncol, o el portal oficial en Internet de las Farc- también pedirá su libertad y el juez del caso -así no lo quiera- tendrá que concederla.

En Chile, donde se sigue un proceso de extradición a Colombia del ciudadano de ese país Manuel Olate Céspedes, deben estar burlándose de nosotros hasta el desmayo. Ya no importan las fotos en las que este supuesto diseñador gráfico está abrazado con Raúl Reyes e Iván Márquez. Lo importante ahora es que según la jurisprudencia, los abrazos de “Cienfuegos” con Reyes y Márquez no deben existir en ningún proceso judicial porque fueron abrazos “ilegalmente conseguidos” (No quiero ahondar en los casos de la española Remedios García Albert y de la mexicana Lucía Morett porque se me acabó el espacio).

P.D. Alguna vez dos personajes llamados Guillermo León Sáenz Vargas y Hernán Darío Velásquez Saldarriaga estuvieron detenidos en cárceles colombianas. Inexplicablemente alguien permitió que quedaran libres o, mejor, que se fugaran. Hoy son, respectivamente, “Alfonso Cano” y “Oscar Montero. El primero es el máximo cabecilla de las Farc. El segundo comanda la sanguinaria columna móvil “Teófilo Forero” de esa organización guerrillera. ¿Si será cierto que los ejemplos son odiosos?

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