El que la hace…

22 de junio del 2011

Hace menos de tres meses en este mismo espacio habíamos sostenido que el alcalde Samuel Moreno no comería  buñuelos y natilla en el Palacio Liévano. Y ese pronóstico no era muy difícil de hacer  HACE tres meses, pues ya las cosas se veían venir muy mal en contra de Moreno y algunos de sus colaboradores. Fíjense ustedes que yo pensé que el tema que podría tumbar al alcalde era el de la precipitada construcción del Transmilenio por la carrera Séptima que, por ahora, solo está detenido, pues ya la alcaldesa encargada Clara López nos ha hecho saber a los bogotanos que el proceso es imparable.

Ayer la Fiscalía anunció que le imputará a Moreno cuatro delitos que, en el decir de penalistas prestigiosos como el doctor Alfonso  Gómez Méndez, podría traerle penas de más de 20 años. Y eso que en el sistema penal colombiano no hay sumatoria de penas como en los Estados Unidos, o la cosa sería de más de 50 años, como lo explicó en Caracol Radio el profesor Gómez.

Les confieso que no me alegra que el alcalde Moreno esté en una situación como la que se encuentran él y su hermano Iván. No los defiendo pues esa no es mi labor, pero me pongo en la situación de sus padres, unos ancianos que posiblemente acabarán viendo a sus dos únicos hijos tras las rejas, y, según me dicen, en el caso del senador, con niños de brazos todavía. Y eso que su esposa puede acabar en las mismas según ha trascendido.

Me dirán, con razón, que quienes se encuentran en esta situación deberían haber pensando en eso antes. Y sí, estoy de acuerdo. Pero eso no quita el hecho de que muchos de los que acaben presos, o ya lo están por este escándalo o por otros como AIS, tienen hogares que acabarán destruidos. En fin, los procesos empiezan y sólo los jueces tendrán la última palabra. El que la hace la paga, dice el refrán popular. ¿Qué hace una persona con millones de dólares mal habidos en el bolsillo, pero en la cárcel, lejos de sus hijos y padres? Pudrirse, como se dice coloquialmente.

Detrás de este terremoto judicial que el país ansiaba, está la fiscal general, doctora Viviane Morales. Qué mujer tan verraca, y me perdonarán la expresión. En los pocos meses que lleva en el cargo, ha demostrado tener los pantalones muy, pero muy bien puestos. Mucho más que sus inmediatos antecesores, o al menos en el caso del último, Mendoza Diago, quien dejó engavetados todos los procesos importantes, permitiendo que la Fiscalía entrara en un sopor delirante y perverso.

Carajo, se necesita mucho coraje, tranquilidad de consciencia, serenidad espiritual y berraquera para darse pelas tan grandes como la del carrusel de Bogotá, AIS, las chuzadas y demás procesos que atraen la atención de los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Confieso que temo mucho por la vida de la fiscal y de otra mujer valiente, como la contralora general de la Nación, Sandra Morelli, pues ambas se han metido de frente con unas mafias que se habían enquistado en el Estado robándose la plata de los colombianos en temas tan, pero tan delicados como la salud.

Y eso que toda esta lucha contra la corrupción apenas despierta y ya está generándole enormes pesadillas a quienes se robaron la plata de los ciudadanos de la calle.

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