El septálogo de las víctimas

22 de julio del 2011

En mi columna de la semana pasada anuncié como abrebocas un regalo mío para las víctimas. Ese importante presente resolví sedimentarlo en la vivencia de la ciudadanía bogotana en actividades cotidianas como la ciclovía, y en este caso con un tinte que le daba un sabor independentista y político muy singular por tratarse de la […]

En mi columna de la semana pasada anuncié como abrebocas un regalo mío para las víctimas. Ese importante presente resolví sedimentarlo en la vivencia de la ciudadanía bogotana en actividades cotidianas como la ciclovía, y en este caso con un tinte que le daba un sabor independentista y político muy singular por tratarse de la ciclovía del bicentenario de la independencia. Esto hizo que la gente sintiera diferente, se vistiera diferente y sobre todo, se expresara con la libertad que en teoría nos quedó como consecuencia de la emancipación de los españoletes usurpadores.

No obstante dar aplicación a la frase del General Francisco De Paula Santander “Colombianos, las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad” el tufillo que ha quedado desde aquel entonces hasta nuestros días es que seguimos estando presos y siendo víctimas, pero de nuestro propio sistema y de nuestros líderes y gobernantes corruptos, inescrupulosos y descarados que constantemente están victimizando a sus asociados por anteponer intereses politiqueros al lejano “bien común”.

La gente está desesperada con los de turno en casi todas a las corporaciones y cuerpos colegiados que se supone representan sus intereses. El Septálogo de las Víctimas es un programa sencillo, que propone la implementación de medidas ya existentes pero inoperantes e ineficaces y trae algunas innovadoras. Por ejemplo, hay una norma básica para subir y bajar los puentes en la ciclovía en Bogotá y es hacerlo bajándose de la bicicleta y caminando. Esto no se cumple. Vi cómo un ciclista, por la inobservancia de esta medida, arrolló a una niña en patines. Unas cuadras más adelante, tuve que ver cómo dificulta la circulación de los deportistas el que la gente salga con sus mascotas a la ciclovía, esto obstruye el fluido y propicia accidentes. Se ve precioso por decir lo menos, ese romántico acto, típico de los enamorados de patinar tomados de la mano como en un cuento de hadas, pero ha cosa peligrosa sí es. En estos espacios el amor, la ternura, la entrega y el romanticismo, no pueden convertirse en sentimientos que se traduzcan en conductas que eleven el indicador de la accidentalidad y el número de víctimas de la ciclo-jornada. Hasta aquí ya he tocado dos puntos importantes de mi septálogo. Seguí mi jornada pedalera y hacia el medio día me encontré que por la carrera Séptima el miércoles solo había ciclovía hasta la calle 36, y me pregunté de inmediato si sería por rendir un homenaje a los Nule o por el desfile. Finalizando el periplo en mi caballito de aluminio, me encontré con un salvaje en un BMW aproximadamente a unos 70 kilómetros por hora en el marco del Parque de la 93, donde la gente llega a tomarse un café en sus bicicletas y patines o sencillamente a pie. Gracias a Dios la consecuencia no fue fatal, porque al cruzar una esquina el irresponsable conductor casi es sujeto activo del tipo penal homicidio culposo, pues en ese momento cruzaba un joven trotando. En síntesis, fue una experiencia de deportes casi extremos pues entre esquivar al perro, silbarle a los enamorados que con sus Ipods no oían más que las melodías del amor y la pasión y estar atento al rugido del motor del BMW, creo que se haría mucho más seguro y sencillo montar en patines en Villa de Leyva: lindo empedrado independentista.

Por otra parte, anoche tuvimos una jornada larga pero muy productiva en la maratón de las 36 horas de campaña de David Luna y quienes lo apoyamos con nuestras candidaturas al Concejo de Bogotá y a las JAL. Fue un ejercicio maravilloso donde pudimos ver los diferentes aspectos de la vida nocturna de nuestra ciudad. Arrancamos a las 9.30 p. m. rumbo a la localidad de Kennedy a hablar con los tenderos  sobre la medida que contempla el Decreto 263 del 23 de junio de 2011 y que ha generado una disminución del 60 y 70 porciento de sus ventas. Esto es ilógico porque los tenderos no son los delincuentes; esos están afuera y los perseguiremos con todo el rigor. Luego nos reunimos con taxistas en la Av. 1 de Mayo oyendo sus preocupaciones en materia de seguridad y de movilidad. Este es un gremio victimizado por los Nule y sus lugartenientes de la administración actual. Hasta aquí llevamos 5 puntos. Posteriormente, fuimos a “la playa” a hablar con los artistas locales (mariachis y conjuntos de vallenato), detectamos que el tema de la inseguridad tanto personal como social en esa zona son sus características. De ahí fuimos a la plaza del Voto Nacional, “el bronx” y “cinco huecos”; sin duda zonas vedadas en Bogotá por su alto nivel criminal propiciado por el ambiente de los expendios de drogas u “ollas” donde la sangre tiñe la esperanza ciudadana.

En Medicina Legal hicimos un acto simbólico encendiendo 800 velas, que representan en número fatal de víctimas que según la estadística tendríamos de aquí a diciembre de este año, pues en promedio por muerte violenta perecen cinco personas al día en el D.C. Finalizamos haciendo un recorrido por los hospitales Meissen y de Keneddy, un café en la plaza de Paloquemao y remate con desayuno en la plaza de mercado del barrio Quirigua donde el clamor de la gente es a favor del cambio y de una política de víctimas que sea incluyente y les permita participar activamente como veedores ciudadanos e integrantes de mesas de gestores de paz, aplicando medidas preventivas y resarcitorias que de ser necesarias se apliquen categóricamente. Acá tocamos los dos puntos faltantes.

Sentimientos y sensaciones encontradas en este par de ejercicios ciudadanos, fueron los que hasta el momento de plasmarlo en estas líneas, gobernaron mi corazón y mi mente, ratificando mi compromiso político y jurídico y quedó tatuada mi responsabilidad frente a la problemática de Bogotá, como víctima y como parte de la solución.

Víctimas somos todos: abramos los ojos no para esquivar a un conductor irresponsable en la ciclovía, ni para estar atentos a la cuchillada por robarnos el celular, sino para que a través del septálogo que propongo y que ejecutaré desde el Concejo Distrital, le demos resultados a nuestra agonizante Bogotá de la cual todos somos sus deudos.

@colconmemoria

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