Una buscona, la candidata de Bogotá al Reinado del Bambuco

Una buscona, la candidata de Bogotá al Reinado del Bambuco

7 de julio del 2016

Se le ocurrió a la tía Elisa, ya entrada en años y en carnes, ir a las fiestas del Club Campestre y juró que nunca más lo hará en la vida. Me dice ella que el escenario pasó de muchedumbre a turba en cuestión de horas, una horrible desmesura de toqueteos, malos olores y pésimos perfumes, para enriquecer a Claudia León, la dueña de todas las fiestas.

El maquillaje se le regó con las primeras estrujadas del público, más apeñuscado que en un bus de Transmilenio. La tía –me dice- pasó de la alegría de ser abrazada al horror de ser manoseada. Y la vergüenza de “barrer” con el whisky y las bebidas de una mesa, sin calcular bien las dimensiones de su carrocería, o mejor…de su pollerín. ¡De sus enaguas¡, para quienes suponen otra cosa.

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Ella, que ha debido vender algunas joyas para no incumplir con la cuota del club, se confiesa asqueada con tanta plebe en el mismo escenario.

De buena fe considera que lo ideal –para los años que vienen- es que los socios participen en una fiesta elegante, donde las señoras puedan exhibir sus trajes típicos, carísimos, además. Y otra donde vengan todos los vallenatos y corronchos que puedan, porque estas fiestas parecieran sucederse en Valledupar y no en Neiva.

La tía Elisa está feliz con la elección de la señorita Tolima “porque era la más bella, inteligente y clasuda”. Por eso siente que Jorge Fernando Perdomo y Ramón Jesurum metieron su gol, ellos tan sencillitos y cachezudos.

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-No me imagino lo que nos hubiera pasado ¡todo un año¡ si escogen a la chabacana candidata de Bogotá, lejos de ser una “señorita” y más bien una buscona, por aquello de que venía buscando coronarse hasta por la fuerza, de ser preciso.

La tía, que no para de hablar, al presentir que quiero colgar la llamada, me dice sofocada:

-El alcalde Lara Sánchez –la mejor hoja de vida- no tuvo cabeza ni estudios para hacer su propio discurso, aunque fuera improvisado.

–Mientras tanto, Cielo González andaba en su fiesta, pagando los acuerdos por la elección de Losada en Comfamiliar. Los primeros cambios burocráticos en la Caja confirman el rápido cruce de favores. Sin dolor alguno, además, porque todo sale del mismo bolsillo (de quienes por obligación tributan).

Y cuando la tía Elisa comenzó a contarme que vio acaramelados al “pajarito” Sánchez y a Sandra Rubio, su mujer (o exmujer?) se me cortó la llamada.

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