El unanimismo santista

12 de septiembre del 2012

Debo reconocer que si hay algo que me sorprende del presidente Juan Manuel Santos, es la capacidad que ha demostrado para capturar todo lo que en un futuro le podría significar oposición a sus propósitos, al punto en que hoy en lugar de hablar que a su gobierno le acompaña una coalición de unidad nacional, […]

Debo reconocer que si hay algo que me sorprende del presidente Juan Manuel Santos, es la capacidad que ha demostrado para capturar todo lo que en un futuro le podría significar oposición a sus propósitos, al punto en que hoy en lugar de hablar que a su gobierno le acompaña una coalición de unidad nacional, podríamos decir que le rodea una especie de unanimismo, dañino para cualquier democracia que se respete.

Con el Partido Verde a su favor, al presidente Santos solo le faltaba capturar al Polo Democrático, al que songo sorongo, le acaba de echar mano con la apertura de los diálogos de paz con la guerrilla de las Farc. Hecho al que nadie se podría oponer, porque hace falta tener la mente enferma para querer vivir en medio de  un eterno conflicto armado.

El problema es que por muy de acuerdo que estemos en que se busque la pacificación de las armas por la vía del diálogo, es necesario que alguien desde afuera señale los posibles errores en que se pueda incurrir, y será por esto que le doy gracias a Dios, porque exista un pequeño grupo político que ejerza esa veeduría desde la oposición, aunque su director sea el expresidente Uribe,  quien no me disgustó del todo como primer mandatario, pero debo ser sincero y reconocer que me gusta más en su papel de exmandatario.

Ojalá que el nuevo defensor del pueblo se aparte de ese unanimismo santista y permita que la entidad que se encuentra a su cargo recupere el papel protagónico que perdió, luego del letargo en que cayó mientras estuvo en manos de Vólmar Pérez, porque lo que menos necesitamos los colombianos es que el jefe de esta entidad se limite a servir de portavoz al primer mandatario, como bien lo hacía su antecesor.

Justamente, por este motivo preferiría que en el cargo de Procurador General de la Nación, continúe Alejandro Ordóñez, porque pienso que lo menos sano para un momento como el que vive Colombia, cuando se inicia un proceso de paz, es que el guardián de la fe pública sea de la cuerda del primer mandatario; finalmente este puede servir de filtro y evitar que algo quede mal en los acuerdos a los que se pueda llegar.

Se podría decir que el Procurador haría el mismo papel que desempeñó la Corte Constitucional en momentos en que el gobierno de Álvaro Uribe dialogaba con las autodefensas en Santa fe de Ralito, y se evitó que en la ley que buscaba su reinserción se dejara a un lado la reparación a las víctimas del paramilitarismo. Lo que palabras más, palabras menos, quiere decir que en la  democracia que se precia de ser la mejor de Suramérica, es necesario el sistema de pesos y contrapesos, que claramente se ha perdido, no solamente con la reelección presidencial, sino también con las ganas de Juan Manuel Santos de tener a todo el mundo caminando a su lado.

Es por ese motivo lamentable que ahora se busque que cámaras y micrófonos de los noticieros y prensa escrita divulguen lo que se indique desde Palacio cuando se quiera hablar del proceso de paz, en lugar de  darle a los medios de comunicación cierta independencia en el manejo de la información, porque así de paso se les tiene adentro de la unidad nacional. Es decir, de la poca libertad de prensa que existe en este país,  no va a quedar ni el recuerdo como le sigamos el juego a Santos.

La verdad, no sé si era mejor la confrontación verbal y frentera con Álvaro Uribe con quien uno sabía a que jugaba, o la sonrisa y el abrazo de Judas de Juan Manuel Santos, con el que busca darle caramelo a todo el mundo para tenernos comiendo de la mano y evitar cualquier tipo de confrontación. Sin embargo, lo que sí puedo decir tácitamente es que si seguimos por el camino de repetir como loras lo que desde Palacio nos indican y no nos damos a la tarea por evitar que se pierda el equilibrio  que en una democracia se debe tener, vamos  a terminar sumergidos en una dictadura llena de aparente amor y ternura, en la que se hace y se dice solo lo que indique, quien maneja el poder.

@sevillanojarami

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