Decepción electoral

13 de marzo del 2014

“Quienes tienen curules no se harán hara kiri con una reforma que afecte su poder.”

Si algo puede caracterizar el estado de ánimo de los colombianos después del proceso electoral del domingo es la decepción.

Lo que podríamos llamar la opinión pública ilustrada, que se expresa en los medios masivos, refleja plenamente el descontento con una elección que terminó premiando a la mayor parte de la clase política tradicional y que ha llevado al congreso, de nuevo, a quienes mejor representan el clientelismo y las prácticas politiqueras.

Decepcionante para la democracia misma las cifras de abstencionismo, de votos nulos y de votos en blanco. Una democracia que causa tanta apatía y demuestra tanta frustración siembra el camino de su propio velorio.

Decepcionados quedaron también los uribistas, que esperaban obtener 35 curules y solo consiguieron 19. Acusan a diestra y siniestra de fraude electoral, pero nada puede sacarlos de su frustración por no haber conseguido la mayor votación para una lista encabezada por el político más popular del país.

Decepcionados quedaron los liberales que no sólo aspiraban a ser la mayor fuerza electoral del país y aumentar su representación en el Senado sino que querían pasar a ostentar la camiseta de líderes de la coalición de gobierno. Luego de haber recuperado durante estos 4 años la cercanía con el poder los electores siguen siendo los mismos que sobrevivieron los 12 años de oposición.

Decepcionados quedaron los directivos del Partido Conservador que impulsan la candidatura de Marta Lucia Ramírez. Luego de conseguir controlar la convención del partido y despotricar contra los parlamentarios cercanos al gobierno, ahora observan que fueron ellos los que mayores votaciones obtuvieron. En este escenario, difícilmente podrá la candidata contar con el apoyo de la maquinaria del partido para promover su aspiración.

Decepcionados, y bastante, quienes promovieron el voto en blanco como una alternativa electoral y una forma de castigar a los políticos. No solo tuvieron un desempeño mediocre sino que sus votos resultaron igual de perdidos que aquellos de quienes no fueron a las urnas. Con semejante desinflada no parece que se termine convirtiendo en el fenómeno de las elecciones de 2014 que muchos esperaban.

Decepcionada también la izquierda. El Polo perdió 3 senadores y aquellos que representaban la opción de la Unión Patriótica no obtuvieron ninguna. La alianza verde sobrevivió y permitió proyectar a Claudia López como una alternativa política refrescante; el supuesto apoyo de los bogotanos al alcalde Petro y su Bogotá Humana se quedó en las manifestaciones de la Plaza de Bolívar pero no logró expresarse en las urnas.

Semejantes niveles de insatisfacción podrían llevar a pensar que ahora sí se abrirá paso un consenso para reformar las instituciones políticas que permitan que predominen las prácticas clientelares y construir una organización electoral moderna e independiente.

El problema es que una reforma de este tipo tendría que pasar por la aprobación de aquellos que han sido elegidos. Difícil pensar que quienes han logrado sus curules con el actual sistema se harán el hara kiri con una reforma que afecte la manera que obtienen su poder político.

Si la expectativa es que este congreso haga una reforma de verdad me temo que pasaremos de la decepción a la depresión aguda. Mejor irse preparando.

@JuanFdoLondono

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