Elimine las preocupaciones, antes de que las preocupaciones lo eliminen a usted

4 de diciembre del 2019

Por: Germán Díaz Sossa.

Elimine las preocupaciones, antes de que las preocupaciones lo eliminen a usted

Manténgase ocupado. Mantener la mente ocupada en cosas productivas, creativas  e interesantes es clave, especialmente en momentos de crisis. Las preocupaciones enferman e incluso pueden matar.  Cuando esté viviendo una crisis, incluso, trabaje más duro.

Y frente a los problemas, no se enfoque en el problema sino en la solución. Adicionalmente, el 80 por ciento de las cosas por las que uno se preocupa, nunca ocurren. Disfrute el momento presente. Una persona que vive todo el día, la semana y el mes, en el pasado o en el futuro, realmente no está viviendo. No se da cuenta del presente.

— No le dé importancia a las pequeñeces. Avance sin prestar atención a críticas malsanas, injustas, infames  y perversas. Usted sabe qué es usted y qué no es. Usted jamás será más porque lo elogien ni menos porque lo critiquen. Usted no es más que nadie ni es menos que nadie. No le dé importancia a cosas pequeñas, a personas chismosas, a individuos que quieren avanzar sobre los cuerpos de los demás, a personas negativas y tóxicas. Siga adelante. Sea buena onda. Tenga buena vibra. El mejor padrino del mundo es el doctor resultados. Como lo digo en mis seminarios y en mis conferencias, ningún jefe es tan torpe como para prescindir de una persona que produce buenos o excelentes resultados.

Es increíble que muchas personas, para preservar un trabajo, además de ser buenas en lo que hacen, tengan que estarle sobando la chaqueta al jefe. No sea adulador ni lambón. Dígale No a la necesidad de aprobación, que es un sentimiento que paraliza y achica.

— Mi Maestro Dale Carnegie nos sugería usar la ley de los promedios para descartar la preocupación. ¿Cómo usar la ley de los promedios? Pregúntese, por ejemplo, cuál es la probabilidad real de que usted vaya por la calle y le peguen en la cabeza con una bala perdida. O cuál es la probabilidad de que a usted le caiga un rayo en la frente. Eso puede ocurrir, pero la probabilidad es de una en 47 millones 837 mil posibilidades.

— Coopere con lo inevitable. Acepte que haya ocurrido así. Deje de sufrir porque al perro casi lo mata una volqueta. Casi lo mata pero no lo mató. El can salió ileso. Y no llore sobre la leche derramada. Coopere con lo inevitable.

Si por accidente se le rompe un plato y un pocillo de la vajilla nueva, pues eche los pedazos a la basura cuanto antes y estrene otros de inmediato. Con lamentarse no logrará que el plato y el pocillo se paguen y se arreglen de nuevo. Acepte que eso ya pasó, haga un duelo de un minuto y saque nuevos plato y pocillo. Y así debe proceder frente a muchas adversidades.

— Decida cuánta ansiedad merece un problema y niéguese a concederle más. Deje de sufrir por cosas que aún no han ocurrido o que ocurrieron ya, incluso hace años. Dicen que hay gente que no es histérica, sino histórica, porque nunca olvida una ofensa o algo malo que le pasó hace 13 años y dos meses.  Viva el aquí y el ahora.

— No se preocupe por el pasado. Usted no puede seguir viviendo  en un pasado que ya no puede cambiar y en un futuro que no le pertenece, que no ha llegado. Viva el momento presente. Viva el aquí y el ahora. Disfrute el almuerzo, en cambio de estar pensando en lo que hará para la cena suya y la de Paco.

Y desde ya, FELIZ NAVIDAD.

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