Ellos o nosotros

4 de julio del 2018

Por Miguel Gómez Martínez

Ellos o nosotros

La peor herencia que nos deja el gobierno Santos es la absurda polarización. El gobierno saliente se encargó, desde el primer día, de dividir a los colombianos. En lugar de utilizar la paz como una bandera nacional quiso apropiársela de forma egoísta y egocéntrica.

Muchos teníamos la esperanza de mejorar el clima político luego de la elecciones. Pero la noche de los comicios, el tono de Petro confirmaba que la división es la única forma como muchos conciben el ejercicio de la política.

El nuevo presidente Iván Duque quiere marcar el clima político con un mensaje de respeto por las diferencias. Pero el problema es que muchos no entienden que la democracia es un sistema donde las ideas diferentes deben respetarse así no se compartan.

Santos considera que todo aquel que no coincide cien por ciento con él es un enemigo y lo trata como tal. Lo mismo le sucede a Petro que, en su dogmatismo excluyente, descalifica e insulta a todo aquel que disiente de sus ideas. Duque ha sido cuidadoso con su discurso tratando de no tranzarse en debates sin altura.

Pero el tema de fondo es la actitud de “ellos contra nosotros”. La polarización es normal e inevitable en la política pero todo es una cuestión de mantener un clima de ponderación. Cuando el contrincante es un enemigo mortal, los excesos verbales, gestuales y simbólicos terminan generando una actitud de venganza.

La revancha es lo que aspira aquel que ha sido maltratado. Santos, con su aplanadora mediática y política, aceitada con corrupción y sin escrúpulos, generó en millones de colombianos la idea de que eran perseguidos políticos y no opositores.

El maltrato y el desprecio fueron la constante durante ocho largos años de abuso por parte del gobierno. Se violaron todos los principios constitucionales, las normas éticas y desapareció la separación de los poderes. Todo lo controlaba Santos con su estilo cínico, displicente y vengativo.

El triunfo de Duque fue la victoria de los que fueron excluidos por el santismo; de los que fueron ignorados luego del plebiscito; de los que se sintieron despreciados por la rosca de amigos del gobierno. Pero la responsabilidad del nuevo gobierno es no caer en la tentación de hacer lo mismo que Santos. Tenemos que regresar a un ambiente donde el respeto de la minoría no sea algo simbólico. Pero también se requiere madurez de quienes tienen el derecho de ejercer la oposición.

Petro es un hombre conflictivo y extremista. No será fácil lidiar con su estilo. Se necesitará mucha paciencia para convencerlo de la necesidad de un nuevo tono político.

migomahu@gmail.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO