Empezó el año y así nos están robando el tiempo

19 de enero del 2016

Aproveche más segundos este año haciendo lo que más le guste.

La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes, dijo célebremente John Lennon. Ahora es ese tiempo que todos estamos perdiendo por estar en una moda que no sabemos dónde terminará.

“La vida es eso que pasa mientras rechazas invitaciones para jugar a Candy Crush en Facebook”, publicó alguna vez la BBC. El planteamiento es viejo. Lo preguntó hace mucho Gandhi: “Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?”:

La vida es esa respiración que se pierde esperando un bus o en un trancón, haciendo zapping por decenas de canales de TV y largas filas para pagar un servicio en un banco.

La vida es tan corta que se nos está yendo esperando a que el del frente saque plata del cajero automático. Nos acostumbramos ya a derrochar las horas más potentes (las de la salud y la juventud) en comportamientos absolutamente improductivos.

La vida es el tiempo que estamos agotando en conversaciones banales con desconocidos en redes sociales o en vicios tan improductivos como mirar el muro de un extraño en Facebook.

Y nos pasa a cada rato. Si lo pensamos bien, la vida es esa moda que algún día pasará de moda, aguardando a que prenda el computador, llamando a quejarnos por alguna falla en un servicio público, haciendo “scroll” en páginas web, mirando el celular a toda hora.

Qué desperdicio, ¡qué desastre! Los romanos apreciaban el ocio porque lo aprovechaban para socializar y realizar actividades divertidas y placenteras; pero esta generación en general malgasta. Poco lee y mucho enjuicia al prójimo. No contempla el universo, si acaso lo reconoce.

“La vida se te escapa y se te va minuto a minuto, no puedes salir al supermercado a comprar vida. Entonces lucha por vivirla, por darle contenido”, aconsejó el expresidente Pepe Mujica.

Habría que ponerle atención a semejante aviso, más cuando comienza un nuevo año. Porque es verdad: los ladrones no son solo los políticos y corruptos con el fajo de billetes bajo el brazo sino los que se roban nuestro tiempo. Son los bancos que nos hacen perder horas en filas, aquellos que programan reuniones inservibles, todos los que nos hacen llenar extensos formularios, los colegas periodistas que publican textos miserables.

“Afortunado es el hombre que tiene tiempo para esperar”, dijo hace más de 122 mil días Pedro Calderón de la Barca. Pero ese lujo es de muy pocos. Por eso me permito decirle que ojalá aproveche más segundos este año haciendo lo que más le guste. Claro, sin agotar al otro.

En Twitter: @javieraborda

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