EN LA MÚSICA: DOBLANDO, DOBLADORES Y DOBLADAS

EN LA MÚSICA: DOBLANDO, DOBLADORES Y DOBLADAS

8 de enero del 2017

El escándalo que se presentó en el concierto de Año Nuevo en la ciudad de Nueva York, con Mariah Carey es simplemente el destape de algo que se dice hace mucho tiempo, pero que pareciera a nadie importa. En dos palabras hubo dificultades con el llamado playback, es decir con el sonido grabado y que la canción de la popular cantante siguió sonando pero sin que ella usara el micrófono, ni moviendo los labios.

Claro, se generó el escándalo porque se engaña al público, etc., etc. Todos esos argumentos que hace tiempos se esgrimen en estos casos. Pero eso solo cuando se descubren.

El tema de los doblajes comenzó a hacer carrera en la televisión hace casi 60 años. El asunto era que por la dificultad de sacar un sonido que fuera semejante al de los discos, por todo el tema del tiempo requerido para cuadrar el sonido en un estudio de televisión, mezclarlo, el riesgo de errores en la interpretación, hacía que fuera más sencillo y expedito poner una grabación con la canción y que el artista hiciera el doblaje. Solo es necesario mirar en YouTube la cantidad de videos los presentaciones  en televisión desde los años 50 y hasta hoy, donde se ve que los instrumentos no están conectados a nada y aun así suenan igualito a los discos.

Durante un tiempo en los años sesenta, por ejemplo, los sindicatos de músicos de Inglaterra lograron que los canales de televisión solo pudieran presentar música si era tocada en vivo. Eso después de un tiempo se logró obviar, cuando los artistas empezaron a producir videos, que por definición, no son grupos tocando en vivo.

Las cosas en muchos sentidos se simplificaron cuando en los años 80 se industrializó el uso de los instrumentos electrónicos, los teclados. Esto hacía que las mezclas para emisión en vivo, sea en concierto o en televisión, fueran más sencillas de hacer. Pero también en los años 80 se consolidó el fenómeno de los artistas que no solo cantaban, sino que se dedicaban a bailar, con frecuencia, con grupos de baile.

Debe resultar claro que cuando estos artistas, como Michael Jackson y Madonna, los casos más notables, no pueden cantar y bailar al tiempo. El aire no da para tanto. Por eso mismo, la necesidad de los doblajes es obvia. Suficiente aire para doblar, hacer la mímica de las canciones, y dedicar toda la energía a las coreografías. Ocasionalmente al final de una canción, se abre un micrófono “vivo” para que diga alguna cosa totalmente sin aire, y vuelven al doblaje como si nada.

En la primera transmisión de vivo y directo vía satélite de un concierto, que le tocó a The Beatles en 1967, por precaución George Martin pregrabó  una parte de la orquestación para evitar problemas de sincronización en la emisión en vivo. En los años 90, los atléticos Milli Vanilli, en un concierto se les apagó el playback y quedaron haciendo la mímica de una canción que no sonaba… oso total. Pero al final el público no se quejó.

Entiendo a los puristas que insisten en que un concierto es un concierto y lo que se escucha debe ser en vivo, en directo. Esto implica que puede haber errores, que fácilmente se comprueba escuchando grabaciones de conciertos. Es como esa falla en una esmeralda que solo aumenta su valor y atractivo.

En los años 80 en un una obra de teatro musical que vi en Washington, la protagonista Melba Moore, mientras bailaba, se le olvidó la letras de la canción que interpretaba. Miró a sus compañeros de escena y cantó diciendo “he olvidado mi parlamento, sigan ustedes”, ellos intervinieron y el show siguió. Claro, hubo un aplauso atronador para la cantante. Son fallas que hacen encantador un show, finalmente hechos por seres humanos y no máquinas. A mí no me chocan esos desafines, olvidos y errores de entrada, etc.

Las exigencias de show hoy son diferentes. Al público pareciera que no le importa asuntos como la interpretación musical y las canciones. No, importa más todo lo que hay alrededor de un espectáculo musical, las luces, los bailarines y los adornos de la puesta en escena. Eso es respetable y hace parte del negocio de los conciertos de hoy en día.

Entonces, para evitar escándalos y cuestionamientos y acusaciones en todas las direcciones de dónde estuvo la falla, sería tan sencillo como obligar a los productores de conciertos y espectáculos incluir una advertencia de que partes o la totalidad es pregrabada y con doblajes.  Y para televisión tener una avisito en pantalla diciendo lo mismo: “sonido pregrabado”, “voces dobladas”.

Es más honesto, correcto… y se acaban las polémicas de si Mariah Carey, Madonna, Beyoncé, o cualquier otro artistas hace su trabajo en vivo o doblan.

Sencillo.

ANTES DE TERMINAR – ¡Cuál cuento de cobrar por las bolsas plásticas en supermercados! Prohíbanlas de una vez por todas y se ahorra tiempo y dinero. Pero que los supermercados también aporten: porqué tengo que comprar sus bolsas y carritos de mercado que ellos ofrecen y que tienen su publicidad. ¿Pagar por hacerles publicidad? ¿Eso no debería ser al revés?

Si voy a andar por ahí con esos talegos marcados con sus logos, deberían regalarlos. Se les está haciendo publicidad gratuita. Igual aplica, me parece para los paraguas.

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