¿En qué estamos?

26 de septiembre del 2016

Juan Felipe Cadavid analiza el presente de la Selección Colombia previo a la convocatoria de José Pékerman.

opinion

El tiempo pasa tan rápido que asusta, hasta hace unos días discutíamos si Pékerman pensó mal el partido contra Brasil o si fue James quien dándole la razón a sus detractores jugó con pereza y nunca cerró la puerta por donde Marcelo y Neymar entraron. Con ese debate aún sin terminar, de frente otra doble jornada de eliminatorias.

A Paraguay siempre vamos por algo y nos traemos el botín completo, pero el contexto es otro, ni ellos ni nosotros tenemos la clasificación resuelta, esta vez nos los vamos a encontrar como sucedió para USA 94 o Francia 98, así que alistémonos para una “batalla” en el Defensores del Chaco. Después Uruguay, al que venir a Barranquilla generalmente le derrite la garra.

Independiente de los rivales, nosotros a resolver nuestros problemas, porque aunque los resultados los eclipsen, la luz del juego es mucho más tenue que aquella que nos iluminó el camino hacia Brasil 2014. Después del Mundial inició el recambio natural, algunos por edad y otros por nivel dieron el paso al costado y eso puede explicar el sube y baja en el que se convirtió el rendimiento de la Selección, pero no puede ser excusa para que el equipo no tenga un estilo definido desde hace más de 3 años.

Los mejores partidos posmundial fueron aquellos en los que el rival tomó la iniciativa, dándole a la Selección la oportunidad de explotar espacios en velocidad, ejemplos claros el segundo tiempo ante Chile en Santiago o en la Paz los 45 iniciales, sin ir muy lejos en Barranquilla Colombia paró en seco a Ecuador derrotándolo 3-1, ellos tuvieron el 57% de la posesión del balón. No es que esté mal, es otra forma, así acá sigan pensando que el toque toque es la única forma de jugar y ganar, lo equivocado es no decidirse por esa idea, tan ganadora como encantadora.

La belleza del fútbol no solo está en hacer 500 pases y terminar todos juntos en el área rival, también se encuentra en un contragolpe a toda velocidad y con mucha precisión, ojalá en el intento se sumen 5 o 6 jugadores, lo que se conoce como volumen de ataque. La selección tiene con qué hacerlo y el técnico en sus convocatorias lo demuestra, pero no se decide, en un acto populista, sigue buscando lo que la gente ama y no lo que el equipo puede hacer mejor, igual la idea es ganar, eso es realmente lo que ama la gente.

En la eliminatoria anterior fueron muy importantes jugadores como Aldo y Macnelly, ellos apoyados en Abel Aguilar imponían el estilo de elaboración y generación de espacios, sumado a un delantero como Falcao que por sus diagonales cortas no necesita de muchos metros para quedar de cara al gol. En el mundial ninguno de los 3 estuvo e inteligentemente el equipo logró ser ofensivo desde las transiciones, así se construyó el histórico quinto lugar.

¿Por qué no mantenerlo?

Teniendo en cuenta además que hasta ahora podremos disfrutar del mejor Falcao desde la lesión, si Aldo no volvió a ser convocado y Macnelly con intermitencia, la fórmula seguiría funcionando con jugadores como James, que aunque no veloz sí inteligente para ejecutar y con una zurda fuerte y precisa, ya sea para rematar o pasar, Muriel un hombre de potencia, Dayro, Marlos y Berrio. Se puede hacer, por lo menos mientras el equipo continúa su reconstrucción, la cual no debe demorar tanto, pues a diferencia del proceso que empezó en 2007 con Jorge Luis Pinto, Don José tiene una base muy importante con Ospina, Zapata, Arias, Sánchez, Cuadrado, James, Bacca y Teo quienes tienen 4 años con el entrenador argentino, sumados a Murillo y Cardona, quienes fueron convocados después de la Copa Mundo.

Despojémonos del folclorismo y aceptemos que el toque fue de otra generación y que esta, mucho más europea en su educación deportiva, puede darnos otro estilo distinto al del supuesto ADN colombiano.

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