En respuesta a Juan Carlos Flórez

30 de mayo del 2011

“No es lo mismo pero es igual” es la paradoja que trae una canción de la nueva trova cubana. Parece apropiada para comentar la conclusión a la que llega el exconcejal de Bogotá, excandidato al Senado y ahora exdirigente del Partido Verde Juan Carlos Flórez  en su carta de despedida o de renuncia a ese partido. “Renuncio al Partido Verde” dice, al tiempo que advierte “Se que hay muchas personas que saldrán a defender los principios de la ola verde y me sentiré honrado de continuar esta lucha al lado de ellos”.

Me dirán que es una paradoja explicable. Que se puede ser militante de una doctrina y desestimar la pertenencia a la estructura que pretende representarla. Como se puede ser católico sin hacer parte de la estructura de la Iglesia Católica. Lo sabe muy bien Flórez. Aunque olvidó, como analista político e historiador, que un proyecto político de largo plazo, un partido con “vocación histórica” se construye con ciudadanos que estén dispuestos a permanecer en su empeño aún en momentos en que las decisiones mayoritarias y colectivas no coincidan con las opiniones propias.

Coincido con Juan Carlos en su apreciación sobre el papel de Uribe respecto a los escándalos de corrupción. Que toleró, por decir lo menos, la yidispolítica, las chuzadas del DAS y los falsos positivos promovidos por personas de su círculo cercano. Que sistemáticamente niega y justifica estos hechos ilegales. Somos testigos de que sectores del partido de la U, como del Partido Liberal y Conservador, son corresponsables del desastre de Bogotá.   Coincido en la vehemencia con la que señala la “corruptocracia” como “principal enemigo de nuestra sociedad”. Agregaría, eso sí, que la cultura mafiosa y la intolerancia política explican nuestras otras dos grandes tragedias: el narcotráfico y la violencia.

Pero igual me resultan exageradas e imprecisas otras afirmaciones de Flórez. Decir que el Partido Verde ha decidido echar por la borda sus principios porque busca una aproximación con el partido de la U en la perspectiva de construir una coalición para  ganar la Alcaldía y recuperar el rumbo de Bogotá, es tanto como olvidar que el presidente Santos, de la U, ha destapado junto con el senador Robledo del Polo, el cartel de la salud. O que su gobierno ha querido meterle la mano a la corruptela de las Corporaciones Autónomas Regionales. O que logró, junto al senador liberal Juan Fernando Cristo, en un claro desafío a las mafias, la aprobación de la Ley de Victimas.

Y concluir que el Partido Verde se convirtió en apéndice del uribismo es francamente un irrespeto a Lucho Garzón y al propio Peñalosa. Juan Carlos, usted conoce como pocos el carácter, la entereza ética y la pulcritud como gobernantes de Lucho y Enrique. Sabe que como Mockus y Fajardo no habitan el mundo de las componendas, las transacciones y los negociados. Quizás por ello, por fortuna, su renuncia es a medias. Quizás por ello, y eso me alegra, usted sigue militando en la Ola Verde.

@AntonioSanguino

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