En vez de proteger el Amazonas, Bolsonaro busca salvar su imagen

27 de septiembre del 2019

Por: Greenpeace.

En vez de proteger el Amazonas, Bolsonaro busca salvar su imagen

Para restaurar la imagen de Brasil en el extranjero, el gobierno de Bolsonaro debe revertir la agenda destructiva y tomar medidas concretas y políticas públicas para proteger el medio ambiente. Sin embargo, esta semana en su discurso en la Asamblea de la ONU en Nueva York, el presidente brasileño intentó neutralizar las críticas globales motivadas por la quema y la deforestación de la Amazonía.

En lugar de acciones concretas para combatir la deforestación y un plan ambicioso para proteger el Amazonas, el Cerrado y otros ecosistemas únicos, el gobierno prefirió invertir dinero público en una campaña publicitaria para limpiar la imagen del país en el extranjero. Con los 3 millones de reales gastados en la campaña, el gobierno podría haber garantizado la presencia de 250 miembros de la brigada en el Amazonas durante seis meses.

Su discurso sobre medio ambiente fue una estafa. Bolsonaro está tratando de convencer al mundo de que está protegiendo el Amazonas, cuando en realidad está promoviendo el vaciamiento de las políticas sociales y ambientales, lo que deja sin protección a tierras indígenas y debilita la lucha contra los delitos ambientales. Bajo su gobierno los incendios, la deforestación y la violencia aumentaron a un ritmo escandaloso. No es casual que haya bloqueado el 38% del presupuesto del Instituto Ambiental de Brasil (IBAMA).

Cuando Bolsonaro afirma que Brasil hace lo que quiere con el Amazonas, lo que realmente dice es que el gobierno tiene el derecho de destruir la mayor selva tropical del planeta. Desde su punto de vista, significa abrir el Amazonas a la minería, al avance de los agronegocios sobre el bosque y a una mayor explotación depredadora e insostenible de la naturaleza. Este “desarrollo” beneficia solo a las poblaciones poderosas y no a la amazónica, también compuesta por comunidades indígenas y ribereñas.

Proteger el bosque requiere, en primer lugar, que el gobierno asuma su responsabilidad de garantizar la protección del medio ambiente y comenzar a implementar medidas concretas para reducir la deforestación. Ignorar esto es malo para los bosques, los animales y los ríos, además de perjudicial para los negocios, ya que muchas empresas ya han declarado que no se relacionarán con Brasil hasta que el país haga algo por la preservación del medio ambiente.

El gobierno brasileño debe poner todos sus esfuerzos en establecer políticas, leyes y acuerdos más fuertes y ambiciosos en defensa de los bosques y sus históricos habitantes. Ante la actual crisis climática y de biodiversidad, es urgente avanzar hacia un plan de Deforestación Cero.

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