Enfrentar el problema o hacerse el loco

29 de julio del 2019

Opinión de Carlos Salas

Ser o no ser uribista Opinión de Carlos Salas

Hacerse el loco es una vieja táctica con la que se evade el eventual compromiso que se derivaría en el caso de enfrentar una situación grave o por lo menos delicada. Mirar a otro lado mientras se comete una injusticia, dejar pasar las cosas para no comprometerse, esperar que los problemas se arreglen solos, dejar en otros la resolución del conflicto son algunos de los trucos con los que se puede evadir una responsabilidad cuando se quiere ocultar ante los demás, pero también y más grave ante uno mismo, la incapacidad o la ausencia de valor que impide estar a la altura de las circunstancias.

¿Nos estará ocurriendo esto a los uribistas justo ahora en uno de los momentos más complejos y peligrosos por los que ha atravesado el país? ¿Será posible que cuando estábamos en la oposición, con todas las desventajas que significaba, éramos más combativos que ahora habiendo ganado la presidencia? o ¿no comprendemos plenamente que nuestro lugar en el tablero de juego cambió y nos encontramos en una posición de ventaja ofensiva frente a un adversario que de sobra conocemos?

Con frecuencia ocurre que cuando se logra una posición de ventaja se tienda a bajar la guardia y descuidar los conflictos pendientes de resolución. Es lo que puede estar ocurriéndonos en este momento, la confianza se ha instalado cómodamente entre los que fueron lideres de la oposición durante el gobierno pasado comenzando por el presidente Duque, siguiendo con algunos miembros del gobierno y los congresistas del Centro Democrático y terminando con quienes desde nuestra propia área de influencia fuimos determinantes con nuestro triunfo en la derrota del narcocomunismo en las urnas.

Quienes hemos sabido mantener firmes nuestras posiciones en contra de la siniestra alianza FARC-Santos, miramos consternados la manera como se han desarrollado las cosas durante este año de gobierno. Se esperaba una reacción inmediata de parte de Iván Duque para enfrentar un estado de cosas fruto de manipulaciones y corrupción descarada con el que pretendieron llevar al país por la senda del castrochavismo cuyos lineamientos estaban establecidos desde el Foro de Sao Paulo.

No podemos seguir haciéndonos los locos pretendiendo que por arte de la disimulación los problemas desaparecerán. Quien se llena de autoconfianza minimiza en su mente al enemigo y con ello va camino a la derrota.

Estamos perdiendo día a día lo que ganamos con sudor y lagrimas durante ocho años de lucha. El reto no fue fácil y logramos derrotar un Sí entreguista en el plebiscito y llevar a la presidencia a uno de los nuestros para que representara nuestra justa causa, la de impedir que el país caiga en los abismos del comunismo bajo cualquiera de sus ropajes.

Se llegó la hora de exigir, y es nuestro derecho, que el presidente Duque, sus subalternos y los congresistas del Centro Democrático nos aclaren de una vez por todas si van a enfrentar los problemas o seguirán haciéndose los locos. Y nosotros… ¿seguiremos viendo para otro lado?

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