Ereván y la cultura de la prevención

4 de enero del 2016

El cambio climático y la crisis humanitaria, dos de las causas para estar alerta.

El gobierno de Armenia, país montañoso del Cáucaso, rodeado de un vecindario que poco trata por razones históricas (Turquía y Azerbaiyán) y la Estrategia Internacional para la Reducción de Riesgo de Desastres (UNISDR en inglés) invitaron a su capital Ereván, a un grupo de comunicadores de distintos países, para constituir una plataforma de comunicadores comprometidos con la cultura de la prevención.

Esta iniciativa, lanzada por la directora de UNISDR, Margareta Walhstrom, reconoce el papel central de los medios que contribuyen, con un enfoque educativo y de sensibilización ciudadana, a la transformación de valores frente a la actual forma de atención a los riesgos y la ayuda humanitaria: la burocracia de los desastres, la distribución masiva de alimentos y kits de mercado, en muchos lugares del mundo, contribuyen a la corrupción y generación de mercados paralelos. La atención de emergencias y la prevención ante los desastres, amerita en el 2016, una profunda revisión.

El cambio climático y la crisis humanitaria, dos de las causas para estar alerta, no solo a nivel local, regional y nacional, implica profundos cambios a nivel internacional. En el seno de las Naciones Unidas se necesitan transformaciones estructurales para poder atender con eficiencia y dignidad millones buscando refugio en Europa. El trágico ejemplo de una crisis de civilización, de proporciones no imaginadas, requiere voluntad política al más alto nivel en la toma de decisiones.

Ante tanta tragedia inducida por la vulnerabilidad del clima y los caprichos destructores de la economía de mercado, no debemos olvidar que no solo los volcanes y tsunamis generan tragedias. En los países Andino amazónicos como Colombia, Perú, Venezuela y Ecuador, también se producen tragedias ambientales y sociales por la tala de miles de hectáreas de bosque, vertimientos de ciudades y poblados de contaminantes a las aguas, suelos y aire, proliferación de urbanizaciones  rellenando humedales, minería desbaratando montañas que se ruedan a los ríos, licencias para remplazar selva por agricultura extensiva usando pesticidas y aguas robadas al subsuelo. Estas prácticas del “desarrollo” en curso, se suman a otras, como explotaciones petroleras y construcción de autopistas que serpentean en medio de reservas forestales. La visión de la urgencia allí no existe, todo se muestra como progreso y competitividad, sin importar la  vulnerabilidad del territorio y las amenazas de extinción del patrimonio natural.

En Erevan, Republica de Armenia, a miles de kilómetros de Bogotá, capital de Colombia, nos planteamos entre comunicadores y urbanistas, cómo están conectadas las múltiples causas de los riesgos y desastres, los periodistas y los medios de comunicación. El compromiso aflora para fortalecer vínculos colaborativos ante la incipiente cultura de la prevención.  Los sistemas de atención de emergencias y desastres están confrontados a una profunda transformación. La vulnerabilidad climática y los Acuerdo (no vinculantes) de la Conferencia Mundial de Naciones Unidas sobre Reducción de Riesgos en Sendai ( Japón) y los Acuerdos de Paris COP 21 de 2015 necesitan amarrarse a nivel local y nacional. Fueron los mismos gobiernos que negociaron estos marcos de Acción los que deben ahora poner en marcha, de forma coherente y coordinada, la cultura de la prevención, para iniciar el 2016.

En Colombia tenemos una tremenda oportunidad en 2016 para que los principios marco acordados por Colombia en las conferencias de Sendai y Paris, sean  incluidos en forma de estrategias de reducción de riesgos, resiliencia y saberes comunitarios, adaptación y mitigación al cambio climático, en los nuevos Planes de Ordenamiento del Territorio, POT.  Alcaldes y gobernadores, CARs, están en la obligación de hacerlo. Con la inclusión de la cultura de la prevención, los medios de comunicación juegan un rol clave, para monitorear a los elegidos y prevenir la improvisación y la corrupción.

En un plano global, las bases del Marco de Acción de Sendai y los compromisos en la COP 21 en Paris, son pare estudiarlas y hacerlas cumplir. Un buen ejemplo es el papel de la comunicación y mensajes educativos que han asumido en Ereván después del terremoto de 1988, en la Republica de Armenia.  El enfoque transversal de la cultura de la prevención que ha sido liderado por la sueca Margareta Wahlstrom, debería ampliarse a todas las agencias del sistema de Naciones Unidas, que requieren de una profunda transformación. Ojalá ella sea la candidata elegida para remplazar a Ban Ki Moon este Agosto 2016.

Cartagena, enero 2016

Por: Margarita Pacheco Montes

Arq-urbanista ambiental, miembro Recnet y KLN @margamiel

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