Embolatado título de senador Macías

Foto: Centro Democrático

Embolatado título de senador Macías

22 de junio del 2017

El hoy senador Ernesto Macías Tovar recibió el título de bachiller –dice en su hoja de vida- en el colegio Franco Británico en 1975, institución de la cual no encuentran rastro en la Secretaría de Educación de Bogotá.

Y algo más grave, según documento expedido por ese despacho, en respuesta a solicitud formal que hice semanas atrás: -“El Colegio Franco Británico no reportó bachilleres correspondientes al año 1975, ante la Secretaría de Educación de Bogotá D.C.”

La misma oficina me sugirió verificar directamente con la institución (si se encuentra activa, hizo la salvedad) o con la localidad donde funcionó para obtener información sobre ubicación de archivos.

He venido haciendo la tarea con diligencia. Al parecer alguna vez existió el colegio Franco Británico (en el barrio Santa Fe), pero cerró sus puertas por motivos todavía no establecidos. Y supuestamente le entregó sus archivos (es lo pertinente) al Gimnasio La Libertad, que también clausuró sus actividades.

La Secretaría de Educación de Bogotá está averiguando qué pasó con esos dos colegios, pero está segura que en sus archivos el tal colegio Franco Británico no expidió títulos de bachillerato a nadie. Y “nadie” incluye a Ernesto Macías Tovar.

Así las cosas, La Corte Suprema que lo investiga recibirá el documento respectivo (que le remitiré como contribución a la justicia) y Macías tendrá que esclarecer el origen de su título de bachiller.

La Constitución no exige diplomas para ser senador, pero la ley penaliza la falsificación de un documento (sin decir que lo haya hecho), y deja sin validez posteriores “títulos” si se comprueba que no cursó el bachillerato.

No creo a Macías tan imbécil y me niego a creer que haya adulterado la certificación, aunque su vida esté llena de atajos y propiciado heridas y desgracias a antiguos y ocasionales amigos.

Es posible que Macías haya recibido el diploma en una de esas instituciones fugaces, donde validó la secundaria. Es factible que encontremos vestigios de su paso exitoso por ellas. Es probable que aparezcan notas que ya dieran atisbos de su sagacidad e instinto camaleónico de trepador –lenguaje de mi tía Elisa- para pasar de “levantado” a senador.

Sin embargo, insisto, hoy no aparece el titulo de bachiller de Macías, ni su colegio, y en la supuesta fecha de su grado (1975) la tal institución de secundaria no expidió títulos.

Es posible que Ernesto Macías Tovar haya hecho suya aquella máxima de que “Nunca dejé que la escuela interfiriese con mi educación”.

O esta, de Emo Philips: “Cuando era niño solía rezar todas las noches para tener una bicicleta nueva. Me di cuenta que el señor no trabaja así, por lo que robé una y le pedí que me perdonase”.

El primer problema de este país es la apatía, pero a quién le importa”. Espero que le interese a la Corte Suprema donde reposa una solicitud de investigar el asunto. Quienes lo conocen de siempre, saben que fue mayordomo y después político pero nadie lo recuerda terminando el bachillerato. Menos graduándose.

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