Ese no es Sigifredo

28 de mayo del 2012

Si Sigifredo es culpable, estaríamos frente a un caso de perversidad humana aterrador. Pero, si es inocente, Colombia enfrentaría serios interrogantes institucionales. Por el momento, me inclino a creer que no es responsable. Sigo fiel al principio de la presunción de inocencia. Y no me imagino al Sigifredo que conocí hace muchos años planeando secuestros y sometiendo a doña Nelly, […]

Si Sigifredo es culpable, estaríamos frente a un caso de perversidad humana aterrador. Pero, si es inocente, Colombia enfrentaría serios interrogantes institucionales.

Por el momento, me inclino a creer que no es responsable. Sigo fiel al principio de la presunción de inocencia. Y no me imagino al Sigifredo que conocí hace muchos años planeando secuestros y sometiendo a doña Nelly, Patricia, Lucas y Sergio a los atroces sufrimientos que han padecido en los últimos años.

Un día cualquiera lo escuché en un acto público. Me impactaron su energía y capacidad oratoria al igual que la convicción en defensa de las ideas liberales.

Desde aquel día tuve muchos diálogos con él. Todos ellos sobre la democracia, acerca del mejor camino para superar la violencia y en relación con proyectos políticos futuros.

Lo primero que hacía cada vez que visitaba Pradera, era entrar en la humilde casa donde su madre me recibía con afecto y una gratitud que me conmovía.

Después recorríamos las calles, que se llenaban de gente para saludarnos y dejarme saber que veían en Sigifredo una esperanza. Al final de esas jornadas agotadoras, llegaba la hora de los diálogos más íntimos alrededor del aguardiente blanco del Valle, el trío que llenaba el ambiente con música que invitaba a la poesía y el recuerdo de los discursos del los grandes jefes del partido.

Sigifredo se ponía de pie para repetir pasajes de las intervenciones públicas de mi padre, uno de los más grandes oradores que ha tenido Colombia, se emocionaba tratando de imitar a Gaitán y no dejaba de ponderar la importancia de López Pumarejo en la construcción de instituciones sociales en el país.

En aquellas tertulias, que se repitieron durante años en el Valle, solamente se hablaba de liberalismo, de historia política, democracia, defensa de la libertad y apoyo a las instituciones. Lo he escuchado muchas veces y jamás, delante de mí, dijo nada que se alejara del ideario liberal.

Cuando me retiré de las actividades electorales, hizo todo lo posible para convencerme de que reconsiderara esa decisión porque soñaba con un proyecto nacional en el que quería tener uno de los asientos reservados para los fundadores.

Varios de los años que dediqué a representar a Colombia en el exterior, coincidieron con el tiempo que Sigifredo perdió a manos del terrorismo.

Supe de él por los mismos medios que informaban a todos los colombianos sobre los secuestrados. Estuve atento a su suerte y la de su familia a través de mi hermano, quien nunca los desamparó, y salté de júbilo cuando recuperó la libertad.

Me encontraba sentado frente al televisor el día que se dio a conocer el video que sirvió de elemento para su captura.

Escuché con atención la voz de la persona que daba indicaciones sobre el recinto de la Asamblea y mostraba las vías de escape para evitar los CAI que existen en distintas zonas de Cali.

Cuando terminó la emisión del noticiero dejé pasar un tiempo para verla de nuevo. Así lo hice esa noche. Repetí el ejercicio la mañana siguiente y llegué a la conclusión íntima de que ese no es Sigifredo. Cuando compartí esta impresión con un amigo, que se caracteriza por ser sentencioso y directo, me dijo : o Sigifredo es un monstruo o la fiscalía queda en entredicho. No hay otra alternativa.

Yo hago votos para que no sea ni lo uno ni lo otro. Después de conocer, a través de los medios, que la prueba grafológica favorece a Sigifredo, esperemos el resultado de los nuevos cotejos que en buena hora han sido dispuestos por el Fiscal, sobre cuya capacidad y probidad nadie puede dudar.

El país reclama que se conozca la verdad. Mientras tanto, sigo con mi convicción íntima: ese que aparece en el video no es Sigifredo.

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