Esperanza para un sueño

12 de noviembre del 2019

Por: Eleany Hoyos.

Esperanza para un sueño

Cada ser humano crea un camino y en su trasegar adquiere su filosofía, un actuar que lo identifica, dando respuesta a sus metas, a sus objetivos de vida.
Los hombres y mujeres que hacen parte del Ejército Nacional, no son ajenos de esta realidad, pues es vinculante a cada ser independiente de su oficio y ellos un día tuvieron un sueño; ser garantes de la tranquilidad y seguridad de los colombianos, portando un uniforme que para ellos es la patria misma.

Con la sensibilidad y entendiendo la importancia de que cada persona debe alcanzar sus propósitos y que la frustración es un estado temporal que es aprendizaje y se convierte en vigor para continuar hasta llegar al pódium de la existencia, hoy uniformados de la Séptima Brigada del Ejército Nacional aportan a través de su vocación de servicio a la materialización de las metas de 10 niños metenses, oriundos del municipio de Uribe, Meta.

Ser deportistas, representar a su tierra, a su familia, amigos es lo que esperan; destacarse y ser los mejores en una disciplina de artes marciales, hapkido, por la que sienten pasión, practicándola con dedicación y constancia.

La Institución junto a la alcaldía municipal recibió las esperanzas de estos niños y jóvenes y otorgaron todo su apoyo a través de transporte, alojamiento y recursos para llegar a la ciudad de Bogotá y hacer parte del segundo Festival Open Hapkido, a donde llegaron cientos de representantes de todo el país para competir y demostrar sus aptitudes deportivas.

Scharon, Samara, Nicoll, Edward, Cristian, Matías, Sergio, Julián, Darwin y Andrés, alistaron todo lo necesario y con sus ilusiones, partieron desde el sur oriente hasta el centro del país, recorrieron más de 300 kilómetros, aproximadamente 10 horas de viaje para llegar a su destino. La capital los recibió con su frío característico y junto a los Soldados del Ejército Nacional, conocieron parte de la historia de esta ciudad y de Colombia.

Ya en competencias, demostraron su temple llanero en cada disputa y cumplieron su sueño, demostraron valentía, que con ganas, disciplina y el impulso de quien quiere ayudar, se llega lejos. Fue así cómo regresaron a Uribe, Meta con 11 medallas de oro, 11 de plata y dos de bronce, siendo la primera vez que esta región, sus niños y jóvenes obtenían tales reconocimientos y logros.

Todo un acontecimiento para los uribenses, que no solo manifestaron su gratitud al Ejército Nacional por el apoyo desinteresado, también recibieron con alegría y gozo a su futuro próximo, a quienes serán profesionales, trabajadores y siempre embajadores de su territorio.

Es una satisfacción más para una Fuerza compuesta por más 230 mil hombres y mujeres, orgullosos de amar a su Ejército, seguros de que son garantes de los derechos humanos y del Derecho Internacional Humanitario, como regulador de los actores armados en un conflicto.

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