Este fútbol… Nuestro fútbol

4 de noviembre del 2019

Por: Esteban Jaramillo Osorio.

Este fútbol… Nuestro fútbol

Tengo claro que, en muchos casos, el fútbol se empequeñece en los escritorios y se agiganta en los estadios.

Que es bello. Que la pelota se mancha, pero el juego sigue intacto. Que las batallas que se libran ya no son futboleras sino económicas y que importa más por donde verlo que como jugarlo. Figuras o maniquís. Futbolistas o celebridades. El dólar o las gambetas. Ese es el dilema.

Entre el Var que legitima y abusa, los gamberros o violentos, los paros, las mañas y las decisiones arbitrales acomodadas, el fútbol se va desnaturalizando. Como no admirar un cinco a cinco de Liverpool y Arsenal… como recordar gratamente un clásico Boca – River que ya no es fútbol sino mercadeo, inflado desde los medios… tiempos que corren.

Como no tener en la memoria los goles fascinantes de Messi o el arte en desuso para muchos, de Ozil. Como no seguirle la huella a Mbappe o a Salah, con sus cabalgatas indomables, a De Bryne con sus pases quirúrgicos en Manchester, o a Kanté, a Kane, Lewandoski o Cristiano con sus goles constantes.

El fútbol por nuestras tierras tiene una misión: supervivencia. Y no el desarrollo al juego. Libra una batalla financiera que no proyecta el espectáculo. Siempre la TV como tema preferencial que apasiona a los dirigentes.

Poder endeble y poco duradero de los técnicos, chivos expiatorios en la calamidad de los resultados adversos.

Directivos con sibilinos rodeos, con el oído cerrado, alargando las disputas, porqué, y lo proclaman, son los dueños del negocio que en Colombia no tiene ley ni Dios. No hay control.

El pueblo con sus ídolos. El periodismo con los dirigentes, por el estomago, por el bolsillo, por el contrato, por el sueldo.

Ustedes los ven y los escuchan. Predican a diario, con patronal preferencia.

El aficionado va a la cancha a la espera de una jugada inspiradora. Si digo la verdad me crucifican pero asumo el riesgo: ya no hay estrellas en el medio.

El fútbol ya no es placer, es la plata.

Quejas, quiebras, despidos, sin proyectos serios y bien apuntalados. En dinámica que, como ven, es autodestructiva.

Ese es nuestro fútbol. Entre quejas no escuchadas, con pasión cuando rueda la pelota y un extraño e inexplicable masoquismo entre la gente.

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