Este tipo es un berraco

Este tipo es un berraco

7 de febrero del 2018

Tendremos la oportunidad de conocer a Iván Duque en toda su dimensión de estadista si el país no pierde la oportunidad de llevarlo a la Presidencia en las ya muy cercanas elecciones.

Este joven y talentoso político no deja de sorprendernos. En la entrevista que le realizó Fernando Londoño en La Hora de la Verdad, con un lenguaje sencillo, explicó cómo nos va a sacar de la olla en la que nos tiene el peor presidente de la historia de Colombia, al que le espera, por cierto, la misma receta que los ecuatorianos le están aplicando a Correa, recibimientos con huevos en cada salida pública. Pero eso no fue todo, Duque nos tenía ñapa: trató un espinoso y trascendental asunto que concierne el futuro democrático del país.

Fernando Londoño, luego de lamentar que a Tillerson le tocara tratar con Santos el tema del narcotráfico y no con Duque con el que sí se hablaría de las maneras de combatirlo efectivamente partiendo de la legalidad y de la seguridad como bien público irrenunciable, le dijo:

-Se le olvidó un detallito Dr. Duque: La extradición de los bandidos…

A lo que replicó el senador Duque:

-Déjeme decir una cosa: A usted le tocó en el gobierno del presidente Uribe que cualquier reincidencia hacía perder de manera automática el beneficio de la suspensión de la orden de extradición y por eso se despacharon en chárter a esos sinvergüenzas que seguían delinquiendo desde la cárcel. Yo he dicho, con toda claridad, armas escondidas que no fueron entregadas para su destrucción, dineros escondidos que no fueron entregados para reparar a las víctimas y cualquier otra forma de reincidencia tiene que significar que inmediatamente se pierda cualquier beneficio de suspensión de ordenes de extradición y que se reactive con carácter inmediato.

Para Duque está muy claro que las FARC son un cartel de las drogas y hay que combatirlas como tal. Los riesgos que se corren son espantosos y se necesita mucha berraquera para asumirlos. Retomar la política de la Seguridad Democrática en este momento es una necesidad apremiante. No hay un minuto que perder, nos toca actuar de inmediato y los primeros pasos los daremos haciendo respetar nuestra voluntad, expresada con votos, para llevar a la Presidencia al único candidato que se atreve a decir las cosas como son sin ambages ni ambigüedades.

Y es que las cartas se han destapado. Veamos, mientras Timochenko y Márquez son abucheados, el candidato de las FARC y de Santos, Gustavo Petro, es inflado en las encuestas realizadas por las mismas firmas que le daban el triunfo arrollador al Sí en el plebiscito, con la ya muy gastada formula del fraude que comienza creando ficciones que luego, en los conteos de la Registraduría, terminan convirtiéndose en “realidades”. La intención es clara, entregarle el país a las FARC instalando al fiel amigo de Chávez en la Casa de Nariño.

Si el país a duras penas sobrevivirá a Santos imaginen lo que le esperaría con Petro; quedaría sumido en la miseria más atroz, de eso no tengamos duda. Si con Santos el país está entregado a los bandidos, no quiero imaginarme como sería en manos de Petro.

Pero sí me gusta imaginar un país prospero en donde reine la legalidad, como lo propone para los colombianos Iván Duque. Mientras que me aterra la sola idea de que con Petro caigamos más bajo de lo que ya estamos, me llena de esperanza que se haga el milagro y, a pesar de todas las fuerzas siniestras que se oponen a que vayamos por la ruta del progreso, tengamos a un estadista como Iván Duque en la Presidencia.

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