Esto apenas comienza

25 de febrero del 2019

Opinión de Carlos Salas

Esto apenas comienza

Hemos vivido unos días históricos que nos devuelven la fe en la solidaridad entre los pueblos. Luego de años de abandono y de olvido, presenciamos como el mundo entero puso sus ojos en Venezuela y, en un gesto principalmente simbólico, envío toneladas de alimentos y medicinas de ayuda humanitaria. Paso trascendental en el proceso de un cambio inaplazable que no tiene marcha atrás aunque el régimen y sus cómplices hagan lo que sea para mantenerse en el poder esperando que pase la tormenta como en el pasado.

El liderazgo del presidente Duque nos llena de orgullo y le agradecemos que, en alguna medida, nos haya reivindicado luego de la vergüenza que acarreamos en los ocho años de un gobierno amigo de la dictadura chavista que avaló y promovió los desmanes de los que han venido siendo victimas nuestros hermanos venezolanos. Los que mantuvimos una oposición férrea contra Santos y su velada dictadura construida con las piedras de la corrupción cuya argamasa era la tal mermelada que, con total cinismo, justificó Mockus en reciente entrevista, nos sentimos representados por un presidente que con valentía ha asumido esta delicada situación.

Pero esto apenas comienza.  La situación de Venezuela no está para victorias diplomáticas de las que solo quedan amenazas y anuncios sin acciones claras. Vuelvo a insistir en que la fortaleza de la dictadura chavista es el narcotráfico pero ahí también está su punto débil. Mientras vemos con esperanza la deserción de un centenar de militares venezolanos y rogamos porque se multipliquen en proyección matemática, nos quedamos sin saber nada de lo que otros grupos, armados hasta los dientes están planeando. No podemos olvidar a los más de veinte mil cubanos entrenados que están ahí para darle soporte a la dictadura chavista, como tampoco a los miles de narcoterroristas de las FARC y el ELN que se consolidaron en vastas regiones de Venezuela luego del falso proceso de paz que firmaron con Juan Manuel Santos del que se aprovecharon para llevar la mayor parte del armamento mientras entregaban lo más obsoleto para que les hicieran un monumento en su honor. Tampoco se pueden dejar de lado las milicias bolivarianas que Chávez armó, de las que se calcularon en su momento en numero de cien mil; ni las bandas criminales que eran dieciocho mil cuando Maduro se tomó la presidencia por decisión de Fidel Castro. Y, para rematar, este régimen diabólico ha decidido soltar a miles de prisioneros de alta peligrosidad para uniformarlos y sacarlos a la calle a asesinar a civiles opositores.

Algo de lo que poco se habla, aunque en 2015 lo denunció Emili Blasco en su libro Bumerán Chávez, es de la presencia activa de Hezbolá con la anuencia del gobierno de Irak en Venezuela. Esperar que estos como los milicianos cubanos, los bandidos del ELN y las FARC estén alistando maletas para abandonar el barco que se hunde es un tanto ingenuo. Sus intereses en Venezuela son tan grandes que sin duda se van a batir por ellos. Y que las fuerzas militares corruptas, los colectivos y las bandas criminales venezolanas se entreguen y desarmen porque el mundo les dijo en un concierto unas cuantas verdades, es algo que es un tanto fantasioso.

Si estando bajo la mira del mundo entero, fueron capaces de quemar dos camiones con ayuda humanitaria, asesinar a indígenas opositores en la frontera con Brasil, arremeter con violencia contra civiles que se manifestaban pidiendo la entrada de esa ayuda, de esos salvajes se puede esperar lo peor. A pesar de tanta información que nos llega de Venezuela es muy poco lo que sabemos. La estructura de terror que está incrustada en el país hermano es de tal magnitud que puede alterar toda la balanza y llevar a una situación de caos que no quisiera imaginar.

Ojalá este oscuro aspecto de la situación venezolana sea discutido en la reunión de hoy del grupo de Lima y que sea tenido en cuenta en los planes de Trump y su equipo.

Qué Maduro se cae, no hay duda. ¿Qué vendrá luego? Esa es la pregunta que  espera pronta respuesta.

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