Falsos positivos del fútbol

Falsos positivos del fútbol

11 de enero del 2017

Por Esteban Jaramillo Osorio

En el fútbol colombiano, es época de incorporaciones, rumores, indiscreciones y desmentidos. Se mueven los dirigentes para maquillar las nóminas de sus equipos, frente al dilema de lo que quieren y lo que pueden. En tantos casos falsos positivos o especulación periodística.

No hay, hasta ahora, un fuerte golpe de opinión, a excepción de Juan Fernando Quintero al Medellín, los argentinos  Stracqualursi a Santa Fe y Bernardo Bustos al Junior, el regreso de Jefferson Duque, al Cali, tras su lánguida aventura por México; la reincorporación de Aldo Ramírez a Nacional y el negocio con Dayro Moreno que se apuntala bien pero que tiene costuras por cerrar. Hay, hasta ahora, un vaivén de jugadores de un club a otro, que no eleva la temperatura de los aficionados.

Desigualdad de por medio, porque el diverso poder adquisitivo de los clubes en competencia agiganta la brecha entre grandes y chicos. Mientras unos tantean y contratan, los restantes hacen de sus deseos sueños imposibles por carencia de dinero.

El caso de Millonarios es típico. Con nuevo y reconocido entrenador, no adquiere valores que marquen diferencias. América por su parte, con ruido en su retorno, pocos ajustes anuncia en su nómina; mientras Santa fe y Junior agitan el asunto, por enésima vez, buscando soluciones   que en el reciente pasado no encontraron.

Común es ver futbolistas en Colombia, paseándose de un equipo a otro sin garantizar rendimiento, lo que genera sospecha entre los técnicos que los eligen, por sus extrañas preferencias. Tanto se habla de comisiones bajo la mesa, para facilitar los negocios.

Como reflexión final, las chequeras generosas no garantizan títulos, aunque acercan a ellos. Lo ideal la  es la inteligente y racional inversión en jugadores con  calidad reconocida, algo que no todos entienden.

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